lunes, 23 de junio de 2014

ENTRE BARES Y CANTINAS PORTEÑAS, TRES HISTORIAS MAS ALLA DE LA BARRA.

Bar, Cantina, Tasca, Botiquin, Antro o Taberna; han sufrido una metamorfosis increible; los de hoy no se parecen en nada a los de antaño. 
En el ayer de Puerto Cabello se les conocía como "Bar"; tradicionalmente eran sitios frecuentados por hombres, cuyo propósito era el de servir alcohol, algunos aperitivos (los llamados pasapalitos, que se daban en la barra en platos pequeños, del tamaño de los de café negro, los mas usuales era el maní salado y el de concha), además de recrearse con espectáculos de cantantes, bailarinas y  mujeres con poca ropa.

En los bares se despachaban bebidas alcohólicas, que solían tomarse de pie, ante el mostrador o la barra. Hoy día son parte del patrimonio colectivo de un país. 

Hubo una época que los bares en Puerto Cabello eran muy normales y se encontraban en cada esquina de la ciudad; algunos de ambiente familiar y otros no tan familiares, pero siempre sirvieron para descargar todo el estrés de un día de trabajo, un despecho o simplemente ir a conversar con los amigos.


En la época de los años 20 y 30, existían distintas clases de bares, los mas comunes eran los atendidos por chicas simpaticas y solo iban los hombres. 

Otros eran los que vendían confites (chucherías) y los almorzaderos. Allí encontrabas ademas de alcohol, comida ligera y donde muy bien, en alguna mesa, se podia echar una partidita de ajiley o domino. 

Casi todos tenían una pequeña vidriera para la venta de billetes de loteria, chiclets, caramelos, periódicos y revistas de historietas, cualquier cosa que quisieras, eran una especie de tiendas por departamento actuales. Hoy ya no se les ve mucho por la ciudad, quedaron en el recuerdo. 

En esta entrega del mes de Junio, me di a la tarea de traerlos al presente, y necesite de la ayuda de algunos de mis amigos que amablemente me narraron alguna que otra anécdota propia y otras no tan propias.

Aunque sé que existieron muchísimos más, solamente pude recuperar del recuerdo a treinta (30) . 

Hoy, les contare la historia detras de la barra, de tres de esos tan famosos bares de mi Puerto Cabello:
Bar El Mono
Bar El Jonrón Juvenil
Bar Miramar, el de Petra Pérez.


 "BAR EL MONO" 
(Fundado en los años 50)

Este bar que abrió sus puertas en el año de 1950 y estuvo ubicado en el Lote 31 de la Urbanización Rancho Grande, cuyo dueño, Pablo de la Cruz González, un oriental de pura "cepa", que se traslado siendo muy joven a esta tierra porteña; aquí, donde sembraría sus raìces y Puerto Cabello lo adoptaría como su hijo legitimo. Pablo De La Cruz, era mas porteño que las empanadas de El Palito. 

Apodado “Cruz” y después “Mono” por el nombre del Bar y por el peculiar, simpático y juguetón mono de color gris que siempre estaba de un lado de la entrada del local, amarrado a su collar un mecate largo para que pudiera desplazarse tanto por el techo como por todo el porche de la entrada del bar.

Algo muy simpático y a la vez contradictorio, era el hecho de que ademas de ser un bar, a la entrada se vendían chucherías para los mas pequeños, estos dulces se encontraban en grandes frascos de vidrio, ubicados en la parte alta de los enfriadores de los refrescos y las cervezas; teniendo asi, semejanza con los bares de antaño. 


El señor Cruz o el mono, les cocinaba a sus amigos pescado, ya sea frito o en escabeche y lo hacia en su peculiar cocina de kerosén que se hallaba dentro de la barra.

Contaba con dos rockolas, pero los viernes o los sábado siempre asistían músicos y cantantes que departían sus melodías con los clientes del lugar. 

Hubo un trío muy asiduo que interpretaban sus canciones acompañados de sus bandolinas; los clientes disfrutaban del momento mientras echaban una “partidita” de domino. Y los infaltables: Los remates de caballos en la entrada o porche del local. 

La edificación no se asemejaba a un bar de esos con puertas que se balanceaban de un lado a otro cuando entrabas; su fachada era de una casa de familia, pero se distinguía de ellas por el anuncio de vidrio iluminado, colgado de un delgado poste donde aparecía el nombre del bar, con el logo de la Cerveza Polar, ademas del mismo patrocinio, una mini pared de hojalata que obstaculizaba la entrada y tenias que hacerlo de los lados. 

Se cuenta que en temporada alta, (semana Santa o Carnaval) pasaban de visita muchos artistas de renombres pues este bar fue muy conocido en algunas partes de Venezuela. Se recuerda a Enrique Lazo, Carlos Morean, entre otros.

El bar se mantuvo por 40 años con su dueño original, luego a la muerte de Don Pablo,  Jaime, su hijo, quedaría a cargo del Bar El Mono, por casi otra década mas. 

Ya hace 6 años que ese local fue alquilado a un señor de nacionalidad portuguesa, quien lo remodeló y le cambio el nombre. 

Pero el Mono, ya es parte de las leyendas porteñas y junto a su bar, seguirán siendo comentario obligatorio para aquellas voces que aun siguen vivas y siguen añorando aquella época en que existían las serenatas, las misas de aguinaldos a las 4 de la mañana y los buenos bares de este Puerto Cabello querido.


BAR EL JONRON JUVENIL – AMBIENTE FAMILIAR
(Fundada a principio de los años 60)


Este bar situado en la Calle Regeneración entre Bolívar y Valencia; era un bar de estilo beisbolero y taurino. 

A la entrada del local, Había un pequeño vestíbulo, cuyas paredes estaban repletas de afiches, recortes de prensa, souvenirs, toda clase de objetos alusivos al béisbol y a las corridas de toro.

Al frente dos puertas; una que se mantenía cerrada pues era la entrada hacia la barra y la otra que tenia un burladero y daba la impresión que al entrar, pasabas al centro de la plaza de toros.

Juana Teodora Osta, cariñosamente llamada “Juanita”, dueña de este bar, era una mujer carismática y muy religiosa, todos los años por el mes de febrero iba en peregrinación de las Coromotanas a Guanare, donde se encuentra el Santuario de la Virgen de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela. 

Super fanática del béisbol y la tauromaquia, en sus paredes se podían notar las propagandas de las corridas de toros, como también objetos de personajes de renombre de aquella época (finales de los 60) que al visitarla le dejaban un presente para que lo exhibiera en la pared. 

También existían fotografías y afiches con las firmas de toreros, beisboleros o artistas de la farándula que se paseaban por este bar-museo, sitio obligado para aquel que visitara al puerto.

Recuerdo una vez que mi abuela y mi tia muy amigas de Juanita (coromotanas tambien), me llevaron a visitar ese local, no recuerdo haber entrado mas allá del burladero, solo pude ver el salón repleto de muchas cosas, que para el momento no lo vi con buenos ojos, pues, no podía percibir el color de las paredes de tantos objetos colgados en ellas. 

Recuerdo que ese dia (año de 1969), iría a visitarla Cesar Giron; Juanita era súper fan de los hermanos Girón: César, Curro, Efraín y Rafael, dinastía venezolana de toreros de mucho renombre tanto en nuestro país como en otras partes del mundo. Su admiración se notaba a la entrada de su bar. 

En cuanto al béisbol era universal, aunque adoraba a los Leones del Caracas. Muchos peloteros entraron a su salón del béisbol, que estaba igualmente lleno de reliquias de la pelota.  

A este bar podían ir la familia a comer o tomarse una “friíta”, ya que era "ambiente familiar" y  abría sus puertas al mediodía. 


La Fachada  (solo queda el dintel de la puerta)
donde existió alguna vez el Jonron Juvenil.
En la noche el local se ponía mas serio y no era apto para menores, sin embargo no había mesoneras provocativas, ni espectáculos al estilo night club. 

Amenizado por una rockola full de buenas canciones arrabaleras y uno que otro chico que se hacia acompañar de guitarra y maracas.

Al fallecer Juanita, desapareció tanto el bar como todas aquellas reliquias que alguna vez adornaron las paredes y fueron orgullo tanto de ella como del porteño de antaño que conoció el bar y conoció a la simpatica Juanita Osta.. 


MIRAMAR
El  Bar de Petra Pérez 
(Fundada por el año de 1907) 

Este bar cuyo nombre era el de su propia dueña, fue muy famoso, por los cuentos y la buena sazón que tenían las comidas que allí se servían. Su dueña se llamaba Petra Pérez Delgado, y su bar-almorzadero Miramar, ubicado en la esquina de la Calle Colón con Anzoátegui. Petra tenia un único hermano llamado Pedro Rafael Pérez Delgado, conocido como “Maisanta”. Petra era la tia-bisabuela de Hugo Chávez Frías. 

Nacida en el año de 1878 en San Fernando de Ospino, un pueblito que le pasaba cerca el río Ospino, y que venía bajando de las montañas del norte donde están los fríos pueblitos larenses de Cubiro y Sanare. 

Petra, hermana mayor sólo por dos años, tuvo una juventud poco atendida. Apenas a los 17 años sale embarazada de un Coronel de apellido Masias y este no quiso reparar el daño. Esa barriga fue motivo para que su hermano Pedro se convirtiera en homicida. El, en sus adentros se juró que borraría de la tierra a quien había enmancillado el honor de la familia, toda vez que el padre había muerto y él era el único hombre de la casa. 

Así fue. Una noche se escondió y esperó a que aquel hombre pasara por la calle principal del pueblo, y con el arma que su madre le paso por la ventana, le disparó cuatro veces por la espalda. Alli quedo el coronel, tendido en el suelo sin vida. Pedro Maisanta, debió huir porque sino lo mataban y su mejor escondite fue la guerra. Luego, también Petra se iría del pueblo.

Al tiempo ella se residencia en Puerto Cabello donde instala un negocito para poder tener contacto con su hermano a través de otras personas. 


Ana la sobrina de Petra e hija de Maisanta
Al principio comenzó como un almorzadero para luego convirtirse en una especie de  bar-restaurant.

Su hermano cuando estaba por estos lares, siempre la visitaba. Y para estar mas cerca de su hijo Ramón Márquez, se lo dá a Petra para que se encargue de su crianza y educación. También hospeda en su casa a Ana Domínguez quien naciera en 1913 en Villa de Cura, la única hembra entre tantos varones que Maisanta había tenido, la cual llegó a conocer a la edad de 9 años. 

En mayo del 21, Pedro “Maisanta”, cumplia una misión oficial de abastecimiento, almacenando ganado en el Bajo Apure. Y fue sorprendido al ser detenido por orden del presidente del estado, en su despacho, por supuesta complicidad con las fuerzas opositoras. 


Celdas del Castillo San Felipe o Libertador.
Es trasladado a la Prisión del Castillo San Felipe (Libertador) en Puerto Cabello junto con su hijo Ramón Márquez. 

Petra, preocupada por su hermano, se presentaba siempre por la carretera donde decían que iba a pasar el General Gómez. Le llevaba ramos de flores y dentro de ellos papelitos en los que escribía: “General déme a mi hermano”. Cada oportunidad que tenía le hacía le misma petición. El general le respondía que al joven Ramón (hijo de Pedro Pérez, criado por ella) si se lo daba, pero al viejo no. Después de tanto insistir, un buen día le dice Gómez que se lo daría de aguinaldo. 

Mientras en el Castillo se le agudizaba el problema de su vista y sufría constantes asfixias, pero el tiempo no perdonó, y la muerte a “Maisanta” le llegó antes de que Gómez se lo mandara a su hermana de aguinaldo. 

Fachada del Bar de Petra Pérez.
Pedro muere el 8 de Noviembre, a los 44 años de un sincope cardíaco, y no de ingerir vidrio molido como se creyó en algún momento.

Fue enterrado el 9 de noviembre en el viejo cementerio de Campo Alegre. Lo enviaron derechito al lugar nombrado “El Olvido”, exclusivo de los presos provenientes del Castillo. 

Allí se le depositó, junto con decenas de presos anónimos. Petra le mandó a hacer un trabajo, pero las tumbas se perdieron al momento de ser demolido el cementerio en los años 70.

Parte trasera del bar, y la siguiente casa (donde esta
el anuncio de coca cola) era su hogar.
Petra Pérez al igual que su bar llegaron a ser muy famosos, pues a veces ella narraba alguna que otra hazaña de su hermano; allí donde siempre llegaban marinos de todas partes del mundo que atracaban en la aduana porteña, y los mismos lugareños que trabajaban en el puerto, todos los viernes iban a tomarse uno o varios traguitos para celebrar el final de cada semana de jornada……Sobre la criatura de Petra, si lo tuvo o no,  al momento de terminar este escrito, no había tenido información alguna.

Hoy en día el local donde se encontraba su negocio, es solo la fachada pues dentro es un terreno baldío y solo queda la barra del bar, oculta tras un pedazo de zinc.

Y así como los ya nombrados, existieron un sin fin de bares en mi Puerto Cabello, que hoy día son solo recuerdos y quedaron como leyendas para ser contadas. 

Entre los bares mas conocidos, se encontraron:

La Bocaina”, su dueño era “el Negro” José Rodríguez  y quedaba por la calle Puerto Cabello. “Puerto Mar”; “Solymar”; “La Casa Oriente” por la Calle Municipio; “El Chogüi”, en las 4 esquinas; El “Venezuela”, que luego se convirtió en Restaurant, ubicado frente a la Capitanía de Puerto; El “San José” en la zona colonial de la Calle Bolívar al lado de identificación; “El Tropezón” frente al Liceo Manuel Gual, hoy día convertido en sencillo restaurant; “Mi Buchito” por la Calle Anzoátegui; “La Isla”, en el barrio del mismo nombre; "El Palmar", en la Calle Plaza con Miranda; "El Vesubio", en la esquina de la Calle Bolívar con Calle El Mercado (remodelado), sigue funcionando.


También estuvieron el “Coromoto” en la Calle Juncal con Ayacucho, en la zona de la Alcantarilla; “Los Bomberos”, frente al garaje Municipal; “El Trébol”, frente a la Plaza Rómulo Gallegos, cerca de la Sanidad; "El Recreativo", en la Calle Puerto Cabello; "Madeira", en la esquina de la Calle Bolivar con Ayacucho; "El Remanso", en la esquina de la Calle Regeneración con Carabobo, aun funciona; "Punta del Sol", en la esquina de la Calle Juncal con Miranda; remodelado (ahora con mesas de billar), todavía en funcionamiento. "El Rincon Taurino", en la Avenida La Paz, fue un bar muy famoso en los 80's con espectaculos de travestis.

Botiquin y confitería Roma. Año 1936
En Rancho Grande (ademas del Mono), estaban El “Capri” al lado del Cine homónimo; El Oasis”, que quedaba al lado de la Panadería La Mansión del Pan, antiguamente Panadería Capri; el bar del Pollo Colina por el lote 21.


El bar "La Romana", del señor Luis Ramon Lamas, que quedaba en la esquina, diagonal al liceo Simón Rodríguez, y frente al antiguo Ymca quien ahora, atendido por su hijo Luis y cambiado el nombre, lo convirtió en restaurant.

Tambien el “Londres”, en la calle Bolívar esquina frente a Tiendas Tamanaco; y por la misma acera del Londres, se encontraba  el bar del Señor Bila.
Fachada del Botiquim Roma

Por los años 30, frente a la Plaza Concordia en la Calle Bolívar con Sucre, estuvo el Botiquin y confitería "Roma" de Don Antonio Pizzolante, el padre de Tio Italo.

Y otros tantos que se me escapan del recuerdo y que alguna vez fueron conocidos, hoy en día solo queda un fugaz sonido que el polvo de los años se los llevo consigo.

Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco

Especiales gracias a:

.- Morella Margarita Garciaquien me contó una parte de la historia de Petra Pérez y su Bar, la cual me motivó a conocerla más a fondo
.- Rebeca Larreal García. Fotografías de los bares actuales.
.- Memorabilia Porteña (Pepe Sabatino). Fotografías Botiquín y confitería Roma.
.- Tibisay Carrasquel González. (Nieta del señor Cruz, dueño del Bar el Mono, quien me narró esta historia por intermedio de Penélope Molina Vivas)
.- Efraín Salazar Thoddé y Mariano García Rosas. (Con algunas anécdotas y en la ayuda incondicional de ubicar los bares porteños).
 .- Lo demás, son conocimientos y anécdotas de la autora.


Bar Miramar en los años 60-70

jueves, 19 de junio de 2014

LA PRIMERA VEZ...... EN LAS PELICULAS DE HOLLYWOOD.

Hubo un tiempo en que aquello que podía verse en la Gran Pantalla estaba recubierto por densos velos, que invocaban la moral, la decencia pública, el decoro, las buenas costumbres y tanto más.

Aun un beso entre dos actores causaba gran escándalo y llamaba a actuar a la censura.

Ahora, cuando parece que lo hemos visto todo, hago un recorrido por aquellas películas que rompieron esquemas y desafiaron las reglas, en forma abierta o furtiva, pero siempre efectivamente.


El primer beso inter-racial

El código de producción de Hollywood instituido en 1934 prohibió la representación de relaciones interraciales.

El beso del asesino
Pero varias películas comenzaron a desafiar el código en la década de 1950.

Es posible que "El beso del asesino" de Stanley Kubrick (1955) incluya el primer beso entre una mujer blanca (Irene Kane) y un hombre negro (Frank Silvera, nacido en Jamaica).

Pero Silvera, tenía la piel muy clara, en realidad no estaba desempeñando el papel de un personaje negro en la película, y es probable que gran parte del público en aquel tiempo no hubiese sido consciente de que él era de ascendencia africana.

Podría ser entonces que "El kimono carmesí" (1959) sea la primera película de Hollywood en incluir un verdadero beso interracial: entre el japonés-americano James Shigeta y Victoria Shaw.


El primer desnudo masculino

Plan Diabolico
Los cineastas siempre han sido mucho más reacios a mostrar la desnudez masculina que la femenina. Y aun cuando los directores incluyeron tomas frontales de hombres desnudos en la década de 1960, como por ejemplo en "This Sporting Life" de Lindsay Anderson y "Plan diabólico" de John Frankenheimer, la mayoría de los consejos de censura hacían reeditar las películas antes de su lanzamiento.

Mujeres enamoradas
"Mujeres enamoradas" (1969) de Ken Russell, una adaptación de la novela de DH Lawrence, podría ser la primera película con amplia desnudez masculina (en particular, un combate de lucha entre Oliver Reed y Alan Bates) en pasar la censura.

 El primer desnudo femenino

Inspiration
La película perdida "Inspiration" (1915), sobre un artista que busca la modelo perfecta para que sea su musa, podría haber sido la primera representación no pornográfica de la forma femenina desnuda en la pantalla.

Desde mediados de los años treinta, solo los documentales sobre pueblos indígenas podían presentar mujeres desnudas con la aprobación de las juntas de censura del Reino Unido y Estados Unidos.

Extasis
Hedy Lamarr, una actriz austríaca de 18 años, irrumpió en la gran pantalla y con gran escándalo en la película checa "Éxtasis" en 1933. Hubo dos escenas en particular que causaron sensación. 

En la primera, Lamarr nada desnuda en un lago. 

En la segunda, tiene relaciones sexuales con un hombre, en lo que se cree que es la primera representación del acto sexual en una película no pornográfica.
 
Aunque la primera gran película de estudio de Hollywood (1964) tras la finalización del código de producción que incluyó el topless fue "El prestamista" de Sidney Lumet.



La primera descarga de un inodoro (poceta).

Psicosis
"Psicosis" de Alfred Hitchcock no incluyó ningún tipo de desnudo durante su famosa escena en la ducha, pero otro hecho en el baño del Motel Bates fue igualmente transgresor: la primera descarga de un inodoro (o tirada de la cadena o bajada de la palanca) en una película de Hollywood.

Ya habían aparecido inodoros en otras películas, particularmente en The Crowd de 1928, pero ninguno se había descargado.

El público tendría que esperar otros 10 años después de "Psicosis" para ver la primera aparición de un hombre sentado en el baño, en "Trampa 22" (1970) de Mike Nichols.


La primera palabrota.

Lo que el viento se llevó
La primera vez que se utilizaba el término "damn" en dicha película, ya que primero alguien mencionó la expresión "damn Yankees" (malditos yanquis), fue en “Lo que el viento se llevó”, cuando Rhett Butler dice: "Frankly, my dear, I don’t give a damn" (que se tradujo al español como: "Francamente, querida, me importa un bledo").

En 1925, catorce años antes de "Lo que el viento se llevó", la película bélica muda "El gran desfile" de King Vidor incluye un personaje que expresa su rabia contra el enemigo con la frase: "Goddamn their souls!" (¡Malditas sus almas!).

Pero la adaptación de "Ulises" de James Joyce realizada por Joseph Strick en 1967 es la candidata principal para ser la primera película en la que se pronunció la palabra "fuck" (una expresión vulgar en inglés).

La primera muerte de disparos
 sin cortes.

El código de producción de Hollywood estableció en 1934 que una muerte por disparos se debía filmar en dos tomas cortadas juntas: una toma del pistolero disparando y luego una toma de la víctima cayendo.

Por un puñado de dolares
"Por un puñado de dólares" de Sergio Leone, una película del oeste italiana, rompió esa regla en una de sus primeras escenas: la cámara está ubicada detrás del personaje de Clint Eastwood cuando le dispara a un grupo de opositores en sucesión rápida y caen al unísono.

Estableció el efecto ‘tirador en primera persona’, en el que el público comparte la perspectiva de la persona que sostiene el arma, aumentando nuestra identificación con la violencia en la pantalla.

La primera muerte sangrienta 
por disparos.

Corresponsal extranjero
Los directores incluyeron algunas muertes por disparos con heridas visibles de los impactos en las películas en blanco y negro, sobre todo Alfred Hitchcock, al escenificar una muerte por disparos particularmente espantosa en "Corresponsal extranjero" (1940).

Pero eran menos frecuentes en películas a color. "Bonnie y Clyde" (1967) cambió todo eso cuando mostró a una de las víctimas de la matanza del dúo con un disparo en la cara.

Bonnie & Clyde
La película termina como es bien sabido cuando "Bonnie y Clyde" mueren acribillados a balazos, con sus ropas despedazadas por los impactos.

La violencia en las películas ya no volvería a ser tan moderada como antes.

La primera muerte real.

Gimme Shelter
Ya habían aparecido imágenes de muertes reales en los noticieros a lo largo de los años, pero uno de los primeros documentales importantes en mostrar un asesinato fue "Gimme Shelter" (1970), un relato del concierto gratuito desastroso de los Rolling Stones en el Altamont Speedway de California en 1969.

El clímax de la película es la muerte de Meredith Hunter, un hombre afroamericano que intentó irrumpir en el escenario con un revólver. Luego se ve a Alan Passaro, un miembro de los Ángeles del Infierno, la banda de motociclistas contratada para brindar seguridad en el concierto, apuñalando a Hunter varias veces en la espalda.

El material se utilizó en el juicio posterior de Passaro por asesinato, en el que finalmente fue absuelto con el argumento de legítima defensa.

Se considera que "El reportero" de Michelangelo Antonioni es una de las primeras películas narrativas en incluir una muerte real: un condenado a muerte ejecutado por un pelotón de fusilamiento.


Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco


http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/06/140603_vert_cul_peliculas_rompe_tabu_yv.shtml?ocid=socialflow_twitter

HOY JOVEN, MAÑANA CASI ANCIANA

Existe una película llamada “Si tuviera 30″ (13 going 30) donde una chica de 13 años tiene el deseo de convertirse en una mujer de 30 años....