miércoles, 15 de febrero de 2017

Y ALLI ESTABA, PARIS ANTE MI.


Quien no quiere conocer a Paris?, por lo menos yo si; para mi siempre fue un anhelo … de tanto desearlo, se hizo realidad: y allí estaba yo, pronta a pisar la tierra parisina en el otoño del 2015, fascinada pues, París se arrodillaría ante mi, como dice una de las canciones de Sandro.

Pero no fue como hubiese deseado conocerla, fue toda una tragi-comedia.

Pasillos del Aeropuerto Fiumicino, Roma
Venía de un vuelo de Italia procedente de Turquía, allí comenzó todo. Un vuelo que se retrasó, en donde se extraviaron algunas maletas, yo tenía pasaje pero mi compañero de viajes, no. Fue una pesadilla el estar casi un día en el aeropuerto de Fiumicino, corriendolo de un lado para el otro.

Italia querida de mis ancestros; no pude conocerte bien, el día que tenía para conocer a Roma, la pase por los pasillos del aeropuerto, solo pude con una pequeña escapada, ver de lejos el coliseo, otro día con más calma te visitare.

Por lo menos me comí una verdadera pizza italiana
Al fin  todo se arregló, conseguimos las maletas, el vuelo para irnos ya y no para mañana, todo listo menos el día perdido, en fin, Francia allá vamos.

Oh la la!!! Paris nocturna, contenta pero súper agotada, llegamos al aeropuerto Charles de Gaulle ya centrada la noche, yo solo quería dormir.

El solisimo metro del aeropuerto Charles de Gaulle
El aeropuerto estaba súper solo, ni siquiera nos sellaron la entrada, creo recordar que ni pidieron el pasaporte, aunque sea para ver la foto, nada..

Teníamos que hacer las cosas rápido pues ellos a las 11 pm cerraban el acceso al metro y no nos quedó de otra que montarnos y tomar el hotel allí mismo en el aeropuerto… 

La luna parisina dándome la bienvenida
Una vez que bajamos del metro salimos a la zona de los hoteles y el frío estaba dándonos la bienvenida, era abrazadoramente helado y allí estaba la luna esplendorosa, redonda y luminosa….. Llegamos al hotel, esperamos media hora en la recepción, y al fin la habitación frente a mi;  me eche un baño y no supe de mi hasta la mañana siguiente.

Catedral de Nuestra Señora de Notre-Dame
No sé qué hora era, pero me despertó mi compañero casi que me tumba la puerta, tenía que apurarme a desayunar ya que iríamos a conocer el centro de parís y sus monumentos….  Y más rápido que inmediatamente estaba yo allí, feliz y contenta…

Alex, mi compañero de viaje ya había ido a hablar con un guía que le dió todas las instrucciones de cómo llegar a la Torre Eiffel, al Arco de Triunfo, al Museo de Louvre, a la Catedral de Notre Dame, en fin, con mapa y todo listo para iniciar el tour..

Canales del Sena
Después de un desayuno full, nos dirigimos hacia el metro para llegar a la estación de Saint Michel – Notre Dame.  Saliendo de la estación nos enrumbamos hacia la Ile de la Cité (Isla de la ciudad), donde se encuentra la Catedral de Nuestra Señora de Notre-Dame. Que majestuosa. Nos paramos en el puente Pont au Change. Les tomé unas fotos de lejos a la catedral y una a la Conciergerie (Palacio de Justicia), y unas donde salgo yo....¡Que emoción! 

En el Pont au change
Al acercarnos me doy cuenta que mi celular está bajo en baterías, Oh! No,  lo que me faltaba. 

No pude tomarme una foto junto a la catedral, pero si pude detallarla y disfrutarla al igual que la estatua ecuestre ubicada a un lado de la iglesia, aunque no se de quien se trataba pero me pareció hermosa e imponente. Recorrimos la isla y admire su arquitectura, pero con tristeza de no poder llevarlas en una foto. 

Conciergerie (Palacio de Justicia)
Continuamos el tour con un excelente sol y el frió estaba subiendo. Próxima parada: la Torre Eiffel. Nos montamos en la línea Nº 9, estación "Trocadero".  Una vez dentro esperando llegar, una chica nos deleitaba con su música tocando el violín, y una vez que terminó, comenzó a pasar por todo el tren recogiendo dinero, yo no tenía sencillo y solo le di mi mejor sonrisa por lo bien que nos hizo el viaje, pero no me la devolvió, quería dinero. 

La Torre Eiffel y el rio Sena
Lo impresionante una vez que llegamos y que te ponen los pelos de punta es, cuando vas subiendo (saliendo del metro), y miras al frente, vas viendo como poco a poco la Torre Eiffel va apareciendo insinuantemente, mientras vas subiendo los escalones. Wow!! Que increíble allí estaba ella, imponente dándome la bienvenida. 

Llegamos al 7° distrito y nos enrumbamos hacia el champs de Mars o Campos de Marte. Mientras más nos acercábamos más latía mi corazón. Hermosa al fin te conocía en persona. 


La Torre Eiffel y Yo
Prendí mi celular y tome unas cuantas fotos junto a ella, junto al Sena, junto a mi compañero, pero no podía hacer vídeo, pero estaba emocionada y no me importaba más nada, se había cumplido mi deseo. Camine por el borde del Sena, por una plazoleta debajo del puente nuevo y allí siempre estaba la torre vigilándonos.

Ahora quería ir hacia el Arco de Triunfo y ver plasmado el nombre del único latinoamericano, héroe insigne de las revoluciones: francesa, de Estados Unidos y sudamericana, el venezolano Francisco de Miranda, nacido en Caracas, Venezuela el 28 de marzo de 1750, me encanta y me llena de orgullo decirlo. 


Metro de Paris Estación de Saint-Michel - Notre-Dame
Leí que Napoleón Bonaparte en alguna ocasión, refiriéndose a él, dijo: «Es un Quijote que no está loco, tiene fuego sagrado en el alma». 

De regreso tomamos el metro, y Alex mi compañero, se paraba a leer cualquier notificación que había para saber hacia dónde dirigirnos. Cuando llego el metro, este abrió sus puertas y yo entre pero Alex se quedó leyendo un cartel, le llamo y no me hace caso; al rato suena el timbre que señala que dentro de algunos segundos las compuertas se cerraran, y este no se inmuta.

Paseando por el Sena
Pues yo decido salir, pero en eso se cierran las puertas y mi bolso queda atrapado entre las fauces del metro: yo adentro y mi bolso afuera todo estripado, a lo que pego un grito: ¡Mi bolsoooo!, pero nadie dice nada, ¿no me escuchan?, volteo para que alguien me ayude, y nada…repito esta vez más fuerte: ¡MI BOLSOOO!!! y de la nada salió un chico joven con pinta de Nigeriano, y cual Superman, con sus fuertes brazos abrió las puertas y al hacerlo apareció mi bolso y el primer rostro que vi en la puerta de afuera fue el de mi compañero, con cara de: ¿Porque lo hiciste?, - pero ¿Que hice?, si la culpa es tuya..- 


La Rue Scribe
En fin, le dimos las gracias al chico que desde luego tampoco se inmuto, dio media vuelta y regreso a su sitio.. 

Yo quería llorar, que pena todos los franceses y no franceses me veían como gallina que mira sal... algo así como: ¿De donde habrá salido esta campurusa?.


Llegamos a una estación que ni se cuál era, yo andaba apenada. 


El teatro de la opera Garnier con unos de los andamios
Algunos se bajaron, otras persona subieron, al rato el timbre, se cierran las puertas, pero no lo hace completo y luego las vuelve a abrir, y así estuvo como con dos intentos más…

¿Qué pasaba? Y sale una voz por el parlante diciendo que por fallas en el cerrado de la puerta, el tren no podrá avanzar así que debíamos de tomar otro metro… Dios mio!!!! Había dañado las puertas del metro; ya ni les quería ver las caras a nadie ni a mi compañero que se burlaba de mi muerto de risa, quería matarlo, pero no lo hice…


Teatro de la Opera de Garnier
Salimos hacia el andén, y estábamos como la familia Robinson buscando a Alfa Centaury: Perdidísimos. 

Subíamos y bajábamos las escaleras, seguíamos a la gente cual borregos tras su madre, en fin, decidimos salir a la superficie y buscar un bus o un taxi..... 

Tomamos la Rue Scribe para esperar  un autobús, y nada. 


El Teatro de la Opera y el Grand Hotel
Decidimos caminar un poquito hacia la Rue Auber y esperar el autobús que nos llevaría al aeropuerto.

 Y como para que se me quitara la tristeza, allí frente a mi estaba el majestuoso Teatro de la Opera Garnier, increíblemente bello, aunque no lo pude admirar bien pues le hacían mantenimiento y tenía algunos andamios que impedían verlo en todo su esplendor. 

Estaría el fantasma por allí..??  


El avión que nos llevaría de regreso a Bilbao
Tuvimos que regresar al hotel pues ya era un poco tarde y estábamos más que cansados, pero a pesar de no haber conocido el Arco, los campos Elíseos, el Louvre, entre otras, me sentía satisfecha, pues había conocido la Torre, la Catedral, el Sena y la hermosa luna que me había dado la bienvenida…

Pero eso sí, con la promesa que para la próxima estaré más pendiente de mi bolso, de la cámara, de mi celular (con la batería full) y de mi compañero de viaje… 

Sin muchas fotos que apreciar y presumir, pero super bendecida por este inolvidable viaje que me hizo conocer a la bella París.

Grisseld LecunaG/Bavaresco
Mis viajes.
Octubre 2015

Catedral de Notre Dame


Con mi Compañero de viajes
El Sena y sus restaurantes
Eiffel et moi


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