domingo, 16 de julio de 2017

THICH QUÁNG DUC, UNA HUELLA EN LA HISTORIA Y UN CORAZON INTACTO

Algunas imágenes nos causan tal impresión que se nos quedan grabadas en la mente toda la vida. Con un extraordinario poder para conmovernos y agitar nuestras emociones, dichas escenas capturan a personas capaces de sorprendernos con su fuerza de voluntad y su gran convicción.

Un ejemplo es la foto del monje Thích Quảng Đức, el cual se convirtió en una de las figuras cruciales de la guerra de Vietnam.
Quàng realizó el acto de inmolación como forma de protesta en contra de la persecución de los creyentes budistas por el gobierno de Vietnam del Sur. A principios de los sesenta esa región era gobernada por Ngo Dinh Diem, quien creía en la fe católica. 
El represor católico había recibido poco antes el apoyo explícito de los Estados Unidos --entonces presidido por John F. Kennedy--, que lo habían ayudado a llegar al poder con la idea de que era el mejor modo de impedir que el país cayera bajo el control, por lo que quiso abolir las prácticas budistas. 
Estos últimos optaron por protestar pacíficamente en las calles, pero a pesar de la calma, eran reprimidos de forma brutal, por lo que poco se podía hacer para atraer atención a la problemática.
Thích viajó a Saigón (actualmente la Ciudad Ho Chi Minh) en su carro marca Austin azul cielo el 11 de junio de 1963 para protestar en contra del Gobierno. El monje estaba tratando de enviar un mensaje muy claro al presidente vietnamita Ngô Đình Diệm aquel día de verano. Guardando una compostura perfecta, aparcó su coche, se dejó rociar todo el cuerpo de gasolina por un estudiante muy conmovido y se prendió fuego.
“Antes de cerrar mis ojos y moverme en dirección a la visión de Buda, con respeto le ruego al Presidente Ngo Dinh Diem que se tome un momento de compasión para las personas de la nación y que implemente igualdad religiosa para mantener la fortaleza de nuestro hogar natal eternamente. Hago un llamado a los venerables, reverendos, miembros del sangha y los budistas para que se organicen con solidaridad para hacer sacrificios de proteger el budismo.”
Ésas fueron sus últimas palabras antes de que su túnica quedara hecha cenizas.
El monje se incendió de inmediato. La multitud lo veía con incredulidad mientras Thích, con una expresión de serenidad, se sentó en el piso y dejó que las llamas lo consumieran. Estas flamas surgían de un ser humano; su cuerpo se abrazaba y se encogía, su cabeza ennegrecía y carbonizaba. 
El aire transportaba el olor de la carne humana quemada; los seres humanos se queman asombrosamente rápido.
Se dice que mientras Quàng moría quemado no soltó ni un solo quejido, a diferencia de sus compañeros, que entre cientos a su alrededor lamentaban su acción. 
El impacto fue tan grande, que la presión internacional en contra del presidente Dinh aumentó hasta que lo llevó a anunciar reformas para compensar a los budistas pero jamás fueron implementadas, lo que empeoró la disputa. Como respuesta otros monjes comenzaron a inmolarse en honor a Quàng.
Un hecho que aún es inexplicable, el sacrificio del monje había dejado un notable legado; después de su autoinmolación, el cuerpo de Thích fue llevado a un crematorio para incinerarlo por segunda vez. 
El Corazón de Thich Quang
Los empleados del lugar encontraron algo inesperado entre sus cenizas: ¡el corazón del monje se había salvado de las llamas!, su corazón se mantuvo intacto y no se quemó. 
Esto fue considerado sagrado y se guardó en Xá Lo Pagoda. La reliquia actualmente se encuentra en exhibición en un museo, como símbolo de compasión y fuerza de voluntad.
A los pocos días, el presidente Dinh fue asesinado durante un ataque de Estados Unidos, lo que puso fin a su alianza. Éste fue el hecho que marcó el inicio del  involucramiento de la nación americana en el enfrentamiento entre el norte y sur de Vietnam.
Este dramático acto de protesta incrementó la presión para que el Gobierno moderará las restricciones e iniciará nuevas negociaciones con los representantes de la minoría budista. 
Thích se convirtió en un símbolo de las protestas extremas y las convicciones a pesar de que la guerra de Vietnam se cobraría muchas víctimas más.
Todavía se pueden ver los restos de Thích y su coche azul cielo en la ciudad de Hué.
Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco
Fuentes:

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