martes, 21 de julio de 2015

LA REINA TRISTE Y EL REY HECHIZADO.

Maria Luisa de Orleáns, “la Reina triste”, nació en la corte francesa de Versalles, en el año 1662 y era sobrina del todopoderoso Luis XIV. Tenía una misión imposible que cumplir: debía traer al mundo a un hijo (a ser posible varón), de su matrimonio con uno de los seres más débiles y enfermos que han ocupado la corona de España: Carlos II, alias “el hechizado”.

Maria Luisa de Orleans
El rey Carlos II de España (1991 – 1700), fue uno de los reyes más peculiares que ha tenido España. Último hijo del rey Felipe IV y único varón legítimo, a lo largo de su vida fue una persona muy enfermiza que acostumbraba a padecer catarros, problemas intestinales, hinchazón crónica de brazos y piernas o epilepsia, además de tener problemas como la hidrocefalia (cabeza demasiado grande), el raquitismo, la oligofrenia, cierto retardo motor e incluso esterilidad. Todo ello provocó que empezara a ser apodado como el 'Hechizado', pues su aspecto enfermizo y su incapacidad para llevar una vida normal hacían creer al pueblo que estaba bajo el efecto de un embrujo.

Así, la boda tuvo lugar en el año 1679, y curiosamente, los novios se dedicaron bien pronto a la tarea que les había sido encomendada: tener descendencia.

El rey Carlos estaba encantado con su esposa, de hecho, Maria Luisa era considerada como una de las princesas más bellas de su tiempo. Ella a su vez, se resignaría y a pesar del horrible aspecto físico de su esposo, intentó con gran paciencia tener el tan esperado hijo. 

Carlos II de España
Aunque Carlos se reafirmaba en su amor por su esposa, no se puede decir lo mismo sobre los sentimientos de María Luisa, que ya había recibido antes del encuentro con el rey noticias sobre el escaso atractivo físico de su marido, y era de dominio público el poco cuidado que el rey ponía en su aseo personal.

Doña María Luisa estaba siempre vigilada por la severa Camarera Mayor, la duquesa de Terranova, quien la regañaba constantemente: unas veces porque los vestidos de la reina eran demasiado vistosos. Otras porque María Luisa se empeñaba en acompañar al rey en sus jornadas de caza por El Pardo, y otras por su supuesta e incierta impudorosa conducta.

La joven reina levantaba recelos de quienes pensaban que todo lo francés era pecaminoso. El baile y la danza, entonar dulcemente un aria de ópera, o montar con destreza, eran la base de su educación en París, pero la corte de Madrid era muy diferente, la etiqueta era grave y severa, prohibía los colores y el alboroto y las normas eran muy rígidas.

Doña María Luisa no fue una reina popular. En parte por su rechazo a la forma de vida de la corte española, más virtuosa y mucho más aburrida que la francesa. Aparte, Carlos II no admitió nunca su esterilidad, y las presiones sobre su esposa para provocarle el embarazo se multiplicaron.

El pueblo, cruel y despiadado, la hizo objeto de sus burlas, por no engendrar y por ser francesa, dos crímenes terribles en aquel momento. Así no era de extrañar  la profunda melancolía de la reina, que se consideraba un vientre inútil y estéril. Para consolarla solo tenía a su marido, Carlos, que la quiso de verdad y la apoyó en todo lo que pudo.

Y así, la reina María Luisa de Orleans fue obligada a tomar varios potingues y brebajes supuestamente para aumentar su fertilidad, que por desgracia, le provocaron una grave enfermedad intestinal. Tras sufrir una caída de caballo cuando realizaba unos ejercicios de equitación, la reina se puso gravemente enferma sin que nadie hallase remedio a sus males.

Ella creyó que le habían envenenado, tal era el ambiente irrespirable de la corte, ya que debido a su incapacidad para procrear, no era más que un estorbo del que el rey nunca se desharía. María Luisa de Orleans falleció el 12 de febrero de 1689 a los diez años de su llegada al trono y a punto de cumplir los 27 años de edad. La joven reina pasó los años más tristes de su vida junto a Carlos II.

El pueblo y los cortesanos lo celebraron, el rey quedó mudo y triste. A los 10 días ya había establecido un nuevo matrimonio, también estéril, como el primero, probando así lo injusto de las acusaciones que sufrió en vida María Luisa.

El 1 de noviembre de 1700, el Rey Carlos II, falleció a los 38 años tras una larga agonía y dos días después se le practicaba la autopsia, la cual revelaba que "el cadáver no tenía ni una gota de sangre; el corazón era del tamaño de un grano de pimienta; los pulmones estaban corroídos; los intestinos, putrefactos y gangrenados; tenía un solo testículo, negro como el carbón; y la cabeza llena de agua”.

Cuando Carlos estaba a punto de morir, una de sus últimas peticiones fue ver el cuerpo de su amada esposa, y lloró sobre su cadáver corrompido, la tristeza de su propia existencia.


Grisseld LecunaGarcia/Bavaresco
 https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_II_de_España
 www.mujeresenlahistoria.com/.../la-reina-infecunda-maria-luisa-de.html

https://www.portalsolidario.net/ocio/visu/biografia.php?rowid=7911

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