martes, 23 de noviembre de 2021

AQUELLOS BARBEROS DE MI PUERTO CABELLO DE ANTAÑO

Hoy conoceremos un poquito sobre los barberos de tiempos pasados de mi Puerto querido. Y nos trasladaremos exactamente a principios del siglo XX, donde al compas del traqueteo de la tijera “barrilito” y el peine de carey confeccionado en los talleres de la Penitenciaria, estos barberos amigos supieron ganarse el afecto de las personas que solicitaban sus servicios. 


En aquellos tiempos no se contaba para realizar sus trabajos con sillas “Koben”, ni instrumentos eléctricos suavizantes, sino con duras sillas de madera muy parecidas a las utilizadas en la cárcel de Sing-Sing, para electrocutar a los sentenciados a pena capital.


A pesar de las grandes incomodidades, la hora de suplicio que se pasaba en compañía de los maestros en el arte de podar cabelleras, transcurría en amena conversación salpicada con chistes de subido tono o temas donde se implicaba la vida privada de personajes de figuración local, regional o nacional, pero eso sí, jamás con la política y menos relacionando a sectores vinculados con Juan Vicente Gómez. 


La mayoría de los muchachos  conocían el terrorífico instrumento identificado como la maquina “Numero Cero”, con el cual le dejaban el coco como bola de billar; sobre todo cuando le caía piojos en la escuela. 

En la zona periférica y rural, la mayoría de los barberos trabajaban al aire libre cobijados a veces por la sombra de un frondoso árbol o debajo de aleros exteriores de viviendas campesinas. 

Los más proletarios cortaban el pelo a sus improvisados clientes utilizando una caja de madera vacía como asiento, el tronco de un árbol seco y en ocasiones parados.


Al finalizar la faena, las cabezas recibían el toque coqueto de perfumes tales como la loción marca “Pompeya”, agua de quina o colonia elaborada por Don Carlos Majer. Luego con la fuerte empolvada del oloroso producto marca “Sonrisa” que vendían los quincalleros a medio real el sobre. El cliente satisfecho cancelaba la tarifa de real y medio, y dos bolívares con rasuramiento de barba.


Recordamos algunos nombres de aquellos barberos que ejercieron su oficio en Puerto Cabello tales como; Pedro Vicente Gova, Nacho Brito, Marcelino Rodríguez, Rafael Carreño, Ventura Gonzalez, el coriano Aureliano Hernández, Pedro Ramos conocido como "Pérez Soto", Gregorio Núñez y Félix Gonzalez, que se vincularon íntimamente a su extensa clientela porteña, pasando a formar parte de un núcleo depositarios de las grandes preocupaciones de algunos y de las inmensas satisfacciones de otros. 


Grísseld LecunaG/Bavaresco


 Fuente:

Miguel Elías Dao. Puerto Cabello Pinceladas Históricas. Los Barberos de Antaño. Pags. 67,68,69.

Fotografías de Google.com


domingo, 14 de noviembre de 2021

JAKE Y MARY UNA HISTORIA DE AMOR MAS ALLÁ DE LOS OBSTÁCULOS INTERRACIALES

Dicen que el amor lo puede todo. Aunque existen muchas parejas que se separan, otras sobreviven a todos los obstáculos juntas. Como es el caso de Mary y Jake Jacobs, cuya historia de amor tuvo que enfrentar a los obstáculos como pareja de raza mixta en un país que aún no estaba listo para aceptar relaciones interraciales.


Mary es británica, y Jake es originario de Trinidad y Tobago. La pareja se enamoró en los años 40, cuando Jake prestaba servicio en Reino Unido durante la 2ª Guerra Mundial.

 

El padre de Mary le dijo: "Si te casas con ese hombre, nunca volverás a poner un pie en esta casa". Mary pronto descubrió que la mayoría de la gente sentía lo mismo.


Se casaron en el año de 1948 y en los primeros años vivieron en Birmingham, Inglaterra y fue un infierno: nadie les hablaba, no podían encontrar un lugar para vivir porque nadie le alquilaba a un hombre de color, y no tenían dinero.

Pero no se dieron por vencidos. Poco a poco la vida se hizo más fácil. Mary consiguió trabajo como profesora, terminando como subdirectora. Jake trabajó en una fábrica y luego consiguió un trabajo en la oficina de correos.


Poco a poco hicieron amigos, pero fue difícil. Mary solía decirle a la gente: "antes de invitarte a mi casa... mi esposo es negro". Algunos nunca volvían a hablar con ella. Su matrimonio no solo ha sobrevivido más de 7 décadas, también ha sido muy valiente.


Ellos este año celebraron su 73º Aniversario y todavía están muy enamorados como el primer día, y lo mejor, nunca se arrepintieron de lo que hicieron.

Mary y Jake en la actualidad


Grísseld LecunaG/Bavaresco


Fuente:

.- https://www.boredpanda.es/ Esta mujer fue abandonada por su familia cuando decidió casarse con un hombre negro hace 70 años, y aún siguen juntos hoy en día | Bored Panda

.- https://publicacion.com/  Esta mujer fue abandonada por su familia cuando decidió casarse con un hombre negro hace 70 años, y aún siguen juntos hoy en día (publicacion.com)

.- https://www.bbc.co.uk/programmes/p00kx84f

domingo, 7 de noviembre de 2021

LOS HERMANOS ALVAREZ Y LA HISTORIA DE LOS NOMBRES DE LAS AREPAS

Hoy les contaré una historia muy interesante sobre las arepas, que como saben, son venezolanas. Y es la historia de sus nombres y el porque de ellas.

Hablemos de la historia de las tostadas (arepas) de los Hermanos Álvarez

Todo comenzó cuando mi papá murió, estando nosotros muy jóvenes. Y en 1949, mi mamá nos trasladó desde Trujillo para Caracas en un camión de estacas. Nos instalamos en la Esquina de Cola e' Pato, en El Guarataro. Allí montamos un negocio de empanadas.

Arepera el Chance

Se hicieron tan famosas que la gente se venía desde El Paraíso, expresamente, a probarlas. Como nos fue tan bien pudimos abrir otro local de Maderero a Bucare, cerca de la Plaza Miranda. Mis hermanos y yo le pusimos El Chance. Fue allí donde vendimos las primeras tostadas.

Nuestro primer cliente se acercó a las 8:30 de la mañana, en octubre del año 49. Nos preguntó: 'Muchachos, ¿Qué es eso de tostadas?'. Le explicamos que así se le decía a la arepa rellenita en Trujillo. Pidió una de queso de mano y se la devoró gustosamente.



En ese momento se llamaba Alfredo Sánchez, vivía a una cuadra del negocio y era un aficionado al canto. Después se convirtió en Alfredo Sadel. Imagínense que suerte nos dio ese señor de ser el primero que se comiera una de nuestra arepas'.

Historia de la Reina Pepiada
Es la arepa más famosa de Venezuela. Su receta original dice que es una tostada rellena de pollo guisado y luego horneado, acompañado de lonjas de aguacate y granos de petit pois (guisantes). Actualmente, los establecimientos la rellenan con ensalada de gallina, mayonesa y aguacate.


Su creador aún está vivo, se llama Heriberto Álvarez, tiene 83 años y es nativo de Las Araujas, una población del estado Trujillo. La autoría de la Reina Pepiada no es sólo mía, sino también de mis seis hermanos ya fallecidos y por supuesto, de mi ingeniosa madre: María de los Santos Álvarez, que en paz descanse.

El origen del nombre
Con el tiempo fuimos creciendo y, en el año 55, abrimos "Los Hermanos Álvarez", en La Gran Avenida, la que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande. Estábamos en un punto estratégico, porque teníamos al lado la hermosa floristería de las hermanas Belloso y un negocio muy visitado que se llamaba Todo París.

Nuestros clientes fijos eran Aquiles Nazoa, Oscar Yanes, Billo Frómeta y Abelardo Raidi, entre otros. Ese mismo año, la señorita Susana Duijm ganó el Miss Mundo. Para rendirle homenaje, vestimos de reina a una de nuestras sobrinas, que tenía apenas 12 años. La sentamos como en un altarcito para que la gente la viera en el establecimiento.


Entonces pasó un señor y nos preguntó por qué teníamos a esa niña allí. Le explicamos que era un homenaje a la nueva soberana de la belleza. Nos dijo: '¡Pero si yo soy el papá de Susana! Se las voy a traer para acá'. Y así fue. Un viernes, como a las 10:00 de la noche, se apareció la señorita Susana con su papá. Yo le di una tostada en sus manos y le dije: 'Mire, esta tostadita se la preparó mi mamá especialmente y se va a llamar La Reina, así como lo es usted'.

Ella me dijo: 'Muchas gracias, mijo', y se la comió con un juguito. Y como en esa época, a las mujeres de buenas curvas, así como Susana, se les llamaba 'pepiadas', le pusimos ese apellido a la arepa.

Mantuvimos el negocio hasta el año 68. Otro que nos promocionó incondicionalmente fue Renny Ottolina. ¡Cómo se portó ese señor con nosotros!'.

Sobre la preparación original, se amasaba muy bien la mezcla y se le incorporaba una cucharadita de mantequilla. En aquella época se conseguía la marca Alfa, que era muy buena y salía barata. Así, la masa adquiría una textura más flexible y perdurable.

Reina Pepiada

Una vez que se les daba forma, las arepas iban al budare por minutos. Luego al fogón hasta que se les levantaba la conchita, lo cual indicaba que estaban listas.

El relleno, originalmente, es un pollo macerado: mi mamá primero lo sancochaba y le ponía bastante aliño y lo dejaba hasta el día siguiente en la nevera. Después lo horneaba y posteriormente era que le sacaba las lonjitas para rellenar la arepa.

Una ocurrencia de ella fue ponerle aguacate...y como en el negocio teníamos petit pois, porque a la gente le encantaba, entonces los añadimos a la arepa'.

Alrededor del reinado
Después de La Reina vino otra arepa que también se hizo famosa. Era La Multisápida. La llamamos así porque Rómulo Betancourt hablaba, en los cincuenta, del surgimiento de una política multisápida. Queríamos hacer alusión a algo que estaba sobre el tapete.

La nuestra tenía un poquito de queso, otro poquito de chicharrón, otro de pollo… bien bonita, eso sí no menos famosa fue La Prohibitiva. Era una tostada rellena de caviar, un invento de uno de mis hermanos como estrategia de ventas. La Reina costaba un bolívar y la gente se quejaba de que era muy cara, ya que las demás no pasaban de real y medio o real y cuartillo… Entonces pusimos La Prohibitiva a 27 bolívares para que La Reina luciera mucho más barata.


Pero el venezolano siempre ha sido muy pantallero. Nunca faltaba alguno que llegara y dijera a todo gañote: '¡Álvarez, dame una prohibitiva!', y en secreto te susurraba: 'de queso de mano'. Todo era para aparentar que podían pagar una cosa que nunca se vendió. Y asi mismo pedían la reina pepiada para que todo la gente en el lugar pensará que eran de alto nivel, pero luego bien bajito cambiaban el pedido por la de queso que era la más barata.

Otro de nuestros productos principales lo llamamos 'Sistema Nervioso'. No era más que el mondongo. Le pusimos así por un borrachito maracucho que siempre nos visitaba y pedía: 'Dame un nervioso'. Según él, era lo único que le quitaba el malestar.

Y asi le siguieron La Malvada, con morcilla del Junquito, que se le decía así por los efectos gastrointestinales que podía causar a quien la comiera. La Dominó, era la clásica caraota negra con queso blanco rallado, La Trujillana con queso de cabra, en honor a la tierra que vio nacer a la familia Álvarez. Y por último Cita en el Calvario, la cual no sabemos que tenía, pero se llamaba así por un crimen pasional muy famoso de la época. Resulta que un hombre asesinó a otro en el Parque el Calvario y cuando la policía lo atrapó y le preguntó el por qué, el asesino dijo: “Yo le advertí que si me dejaba lo mataba”.

Sitio donde ocurre el suceso. De allí el nombre de la arepa "Cita en el Calvario"

Pero el cliente, quizás, más importante que tuvimos fue el señor Luis Caballero Mejías. Una noche se presentó con una bolsita de harina y nos dijo: 'Muchachos yo preparé esta mezcla a ver si las arepas me quedan igual a las de ustedes'. Nos pidió que la probáramos y nos explicó que eran dos kilos de maíz, primero sancochados, luego molidos y posteriormente secados. Nos fue muy bien con esa mezcla.

Y cómo no, si lo que nos estaba dando era la fórmula de la Harina Pan. Un día se presentó un señor llamado Lorenzo Mendoza y le compró la receta. Lo demás es historia...

Grísseld LecunaG/Bavaresco


Fuente:
.- La Caracas inolvidable. Facebook. Johny Ascanio
.- Así son las cosas de Oscar Yánes