jueves, 18 de enero de 2018

EL TRAVIESO PAULINO VALBUENA.

Los que hemos nacido en Puerto Cabello, sabemos que las tardes más sabrosas eran las que disfrutábamos en el malecón. Desde pequeña mi padre me llevaba junto con mi madre y hermanos.

Frente al malecón y diagonal a la Plaza Flores, esta una placita con un busto cuya inscripción en su placa, un poco deteriorada en aquel entonces cuando le dije a Papá que quería saber quién era ese señor, él me la leyó, decía: Paulino I. Valbuena, ilustre hijo porteño y el año 1953. Eso era lo que decía la placa, no decía más.

Tiempo después llegó a mis ojos, algo del doctor Valbuena donde comentaban su biografía: Nacido en Puerto Cabello el 12 de Enero de 1842 y fallece en Puerto Cabello el 1º de Diciembre de 1924

Fue médico, consubstanciado con su tierra natal realizó en el curso de su vida un ejercicio profesional más que destacado, dedicado por completo a su pueblo

Es uno de los médicos más representativos del Estado Carabobo, "de perfil inconfundible". Pero además de ilustre médico también fue músico, poeta, filántropo, considerado el primer cronista (no oficial), de la ciudad y si me permiten la palabra “picaflor y echador de broma”.

Les comento y sin herir susceptibilidades, que lo de echador de broma lo digo, pues al leer “las mentiras de la historia”, escritas por uno de los cronistas de la ciudad, Asdrúbal González, me doy cuenta que su vena poética e inventiva era muy fuerte pues la versión sobre la supuesta escaramuza que en el amanecer del 8 de Noviembre de 1823, se libró en la Calle “Morían”, hoy llamada “Los Lanceros”, nunca llegó a realizarse... 

Los sucesos de la toma solo duraron media hora, y están acordes las fuentes documentadas, tanto patriotas como realistas, en señalar que a las cuatro de la mañana estaba todo concluido y la plaza en poder republicano.

Vieron que fue un simpático bromista, pues todos le creímos su fantástica historia. Ya lo dicen por ahí; la tradición sustituye y siempre opaca la verdad. 

Y sobre lo de picaflor fue hace algún tiempo atrás mientras me paseaba por el internet en busca de información sobre mis ancestros, y por pura casualidad, me encontré un blog titulado “Pabellón con Baranda”, donde inmerso en ella se hallaba un artículo de nombre “Sembrando árboles genealógicos” y me llamó la atención; era alguien de apellido Martínez Borges, que al igual que yo andaba hurgándole la vida a sus abuelos, bisabuelos, tatarabuelos en fin a toda la familia ancestral, y como el mismo lo dice “solo por el hecho de conocer más sobre mis ancestros más lejanos, sus peripecias y su época”.

Abro un paréntesis con respecto a la búsqueda de los ancestros, no es nada fácil, y como forma de guía para aquellos que decidan iniciarse en este emocionante viaje genealógico, los expertos comentan que dicha búsqueda se debe iniciar recopilando testimonios orales del círculo familiar cercano, ampliándolo cada vez más, haciendo sus respectivas anotaciones, recopilando fotos, tarjetas, toda clase de documentos sobre esos familiares. Pero como me ha tocado a mí en algunas ocasiones y así lo aclara también el Sr. Martínez Borges, sucede que algunas fuentes no son completamente exactas, pudiendo haber a veces algunas imprecisiones en cuanto a fechas y lugares de nacimiento, bautizo, matrimonio, defunciones, profesiones, entre otras. También sucede que algún familiar se emociona y le pone un poquito más a la historia que anteriormente sabias, pero de forma diferente, en fin, no es nada fácil.

Volviendo al tema en cuestión, una vez que el señor Martínez Borges agoto toda la información familiar, se enrumbo hacia el siguiente paso y buscando su rama paterna, lo más lejos que pudo llegar fue hasta la figura de su bisabuelo quien era nada más y nada menos que el Doctor Paulino Ignacio Valbuena.

Él explica que algunos porteños le comentaron que el busto erigido en honor a su bisabuelo no fue por lo de médico, o por lo de músico, o por excelente poeta o por filántropo, sino, por haber contribuido en gran manera al desarrollo demográfico de la ciudad de Puerto Cabello, así como lo leen, pues tuvo al menos 50 hijos.

Esto debido a que el ilustre personaje hacía sus visitas médicas montado en un burro, luego de la consulta en cada casa les tocaba el violín y con sus poemas seguramente enamoraba a muchas damas de la ciudad porteña. Cuantos Valbuena no habrán por allí.

Y como diría su bisnieto; “No pretendo reclamar privilegios ni prebendas, mucho menos títulos nobiliarios. Solo saber cómo llegó ese punto de la ruleta de la historia en que nos tocó vivir”.

Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco


Fuente:







miércoles, 17 de enero de 2018

LA RESILIENCIA

Leyendo un artículo de ecoosfera.com que hablaba de la resiliencia, palabra muy escuchada últimamente, y que según en psicología nos dice que “Es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, entre otras”.


Este artículo el cual leí, habla de la palabra yéndose más hacia el ambiente y todos los seres vivos. Decía que, no es más que una categoría científica y un concepto vivo, pues se encuentra asociada a la autorregulación, la supervivencia, la evolución y el equilibrio, palabras que acaso resuenan en el proceso de desarrollo de todo ser vivo.

Es la gran prosa que cuenta la historia de la vida en la Tierra. Es una historia que aún no ve su fin: un proceso de desarrollo ininterrumpido. Se trata, a grandes rasgos, del proceso por excelencia de la vida y las posibilidades de su evolución a partir de la adaptación a todo cambio. 

Este artículo adapta el concepto de resiliencia a las condiciones actuales. Hoy en día no se puede comprender el mundo sin entender sus alteraciones. La más grande de esas alteraciones… nosotros mismos. Los ecosistemas ya son, en gran medida, organismos socio-ecológicos, y viceversa: la sociedad es primigeniamente una suerte de ecosistema híper-modificado.

Esta interacción entre humanos y ecosistemas es una relación compleja repleta de lazos, cual si fuera un tejido compacto. En ella, lo que predominan son los impactos humanos a factores muy sensibles de la naturaleza, es decir: a su resiliencia.

Si la resiliencia es la posibilidad de aprender a vivir con el cambio y la incertidumbre, y es algo innato en todas las formas de vida, significa que nosotros también lo debemos poner en práctica, de manera consciente. Si lo hacemos, podemos evitar las principales consecuencias que tiene nuestro paso por la Tierra:

·         Reducción de la biodiversidad
·         Extinción de la fauna
·         Secamiento de lagunas
·         Erosión de la tierra
·         Cambio climático.

Es urgente comprender este concepto tan orgánico como vital, y sobre todo aplicarlo en nuestra praxis cotidiana

De ello depende la supervivencia de todas las especies del mundo, incluidos nosotros.

Aprender algunas lecciones desde quienes se enfrentan constantemente a situaciones adversas, incluso a riesgos de extinción podría ser una buena forma de contribuir a fortalecernos como seres resilientes.

Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco

Fuente:
https://ecoosfera.com/2018/01/que-es-resiliencia-efectos-ciudades-cultura-planeta-sustentabilidad/

martes, 16 de enero de 2018

TRES CUENTOS PARA PENSAR Y CRECER

Muchas veces los sueños de los cuentos son más poderosos que los hechos. Los mitos pueden tener más poder que la historia misma y hasta la imaginación puede ser mucho más fuerte que el conocimiento.

No te preocupes si las historias para pensar ocurrieron o no, fíjate en qué te pueden servir para crecer.

Primer cuento:
En un mal día, un miembro de la nobleza mató a una persona. Para no ser culpado, montó toda una escena del crimen que involucraba a uno de sus criados. 

Yo te conozco y sé que eres un hombre creyente, voy a dejar la decisión a Dios. He escrito dos papeles, en uno dice culpable y en el otro inocente, están aquí envueltos. Si coges el de inocente puedes irte libre, pero si a cambio coges el de culpable, lamentablemente tendré que condenarte.

El criado sabía que ambos papeles decían culpable. Entonces, cerró los ojos e imploró que Dios lo iluminara.

Luego de unos minutos, cogió uno de los papeles y se lo tragó. Entonces, el juez le dijo: ¡Qué has hecho!, ahora como decidiremos.   

El criado dijo: Fácil, me he comido el papel que escogí. Abramos el otro y será su opuesto. Si el papel que quedó es culpable, me habré salvado.

Segundo cuento:
Un día una niña vio que su padre había llegado muy malhumorado del trabajo. Entonces, ella buscó una cajita vacía que tenía por allí guardada, cogió el rollo de papel higiénico para hacerle un lazo y simular un papel de regalo.

Cuando la niña le da el obsequio a su Padre, este se enojó mucho más porque estaba desperdiciando el papel. La niña le quedó mirando y le preguntó y ¿no vas a abrirlo?    

El padre, para deshacerse rápido de su hija abrió la cajita, pero estaba vacía. Entonces la regañó más fuerte, diciéndole: Ya déjame en paz, se supone que si le regalas algo a alguien no puedes regalar una caja vacía.


La niña con lágrimas en los ojos le dijo: Papito, no está vacía, le puse muchos besitos dentro.

El padre recuperó la calma, la abrazó y conservó la cajita hasta el último de sus días.


Tercer cuento:
Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara. 

Pasado unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente, pero que al otro, no sabía que le sucedía pues no se había movido de la rama donde lo dejó, desde el día que llegó.

El rey mandó a llamar a curanderos y sanadores para que vieran al halcón, pero nadie pudo hacerlo volar. 

Al día siguiente el monarca decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón. A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines.

El rey le dijo a su corte:      
—Traedme al autor de este milagro. Su corte le llevó a un humilde campesino. El rey le preguntó:    

— ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres acaso un mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey: 
—Fue fácil, mi Señor, sólo corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta de que tenía alas y se largó a volar. 

Es por eso que debemos alcanzar alturas antes de que alguien nos corte nuestra rama. 

De los diversos tipos de pensamiento, los mejores son los que mueven sentimientos. Los que traen conclusiones con algún mensaje. Pensar para mejorar es el objetivo, no pensar para preocuparse. 

El ser humano siempre está pensando, pero debemos hacerlo para algo útil y no para problemas únicamente, pensar para crecer es lo que te llevará a la vida.

Grísseld LecunaGarcia/Bavaresco

Fuentes:






sábado, 6 de enero de 2018

LA HISTORIA DE LOS REYES MAGOS Y LA ESTRELLA DE BELEN

¿Que sabemos de los  Reyes Magos? Que eran tres y que llevaron oro, incienso y mirra a María y José para felicitarles por el nacimiento del niño Jesús. Pero, ¿de dónde sale esta historia? ¿Existieron alguna vez estos personajes? Parece que sí, pero no como lo conocemos, resulta curiosa su fama al ser citados una única vez en la Biblia, concretamente en el Evangelio de Mateo, donde “se habla de unos ‘magos’, pero no se precisan sus nombres, ni que fuesen reyes ni tan siquiera que fuesen tres”.

Partiendo de que esto es una leyenda y, por tanto, no se ha podido probar que fuese real, a lo largo de los años los científicos han querido dar explicación al origen de la estrella de Belén.

Los hay que opinan que efectivamente, se trataba de una estrella, un punto luminoso en medio del cielo del que los Reyes Magos decidieron guiarse. Quizás, según opinaba el astrónomo Johannes Kepler en el siglo XVII, pudiera ser una nova o supernova, esto es, una explosión de una estrella que deja un punto luminoso por un tiempo determinado. 

No obstante, esta teoría flojea precisamente porque de haber ocurrido una supernova hace poco más de 2.000 años se habrían registrado radiaciones electromagnéticas que permitirían haber probado su existencia. Desgraciadamente, no hay datos de supernovas tan recientes en la historia.

Otra de las corrientes más extendidas es que la estrella de Belén fuese una estrella con la cola de un cometa, tal y como se representa en numerosas pinturas de la época. El principal problema que presenta esta teoría es que el cometa más cercano a esa época fue el cometa Halley que se avistó allá por el año 12 a.C., una fecha que no coincide con el momento en que los Reyes Magos emprendieron su viaje hacia Belén.

No obstante, nunca se ha tenido claro cuál era la verdadera naturaleza de la estrella de Belén

En cuanto a los Reyes Magos, la dirección del Departamento de Manuscritos, Incunables y Raros de la Biblioteca Nacional de España (BNE), atesora en su colección valiosas piezas, como el Auto de los Reyes Magos o códices medievales y renacentistas, que nos permiten reconstruir cómo se forjó la leyenda de los tres Reyes Magos durante la Edad Media.

La obra no define a MelchorGaspar y Baltasar como nobles sino como tres astrólogos que debaten sobre el hallazgo de una nueva estrella y su posible significado, algo que relacionan con el nacimiento de un posible Mesías.

Para averiguar la verdadera naturaleza del recién nacido, deciden hacerle varios regalos: si fuera un rey de la tierra, preferirá el oro; si fuera un rey del cielo, querrá la mirra. Pero dejará las dos por el incienso. El manuscrito también les muestra visitando el palacio de Herodes, que promete adorar también al Niño, aunque después el monarca reconoce temer el nacimiento del nuevo rey. 

El documento data del siglo XIII pero no fue hasta el siglo XVIII que fue descubierto por un canónigo de la catedral de Toledo, Felipe Fernández Vallejo. Se trata de una obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo conservado en lengua castellana.

La BNE custodia además otros testimonios artísticos sobre la leyenda de los Reyes Magos, como los dibujos y grabados conservados en el Departamento de Bellas Artes y Cartografías, aunque sobresalen las miniaturas de los códices medievales y renacentistas, tanto de libros de horas como de otras tipologías.
Existe otra leyenda que dice que los Reyes Magos no fueron tres, sino cuatro, y era el astrónomo Arbatán, que encaminó sus pasos hacia Occidente, siempre guiado por el fulgurante mapa celestial, en busca del niño Jesús. Pero según un relato navideño escrito hace mas de un siglo, no llegó a ver el rostro de Jesús porque se entretuvo en el camino. 
Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco
Fuentes:



viernes, 5 de enero de 2018

TEATRO DE PIEDRA

De mi amigo y escritor porteño Julio Cesar Guanipa, les dejo uno de sus ensayos literarios, en la que analizando brevemente, interpreta y evalúa un día cualquiera en la vida de Diógenes de manera libre y oficial. 

ENSAYO
TEATRO DE PIEDRA
En algún lugar de Grecia, en un recodo del camino, como surgido de la nada apareció Diógenes, solitario caminante que ya había perdido la cuenta de los días y del tiempo recorrido. A su izquierda, un bosque de centenarios olivos y a su derecha el terreno se abría tapizado por una vegetación que raleaba sin concierto en el que se destacaba un otero, no muy alto, que desentonaba con el paisaje circundante.

Diógenes, el solitario caminante, se detuvo un momento a contemplar el otero. Algo le había llamado la atención. Al piedemonte de la elevación vio unos escalones tallados y cubiertos por losas de piedras. 

Intrigado, Diógenes dejó el camino y avanzó decidido a avanzar de cerca, en detalle, lo que parecía de algo a medio construir. Vio escalones y al pié de ellos, un amplio atrium tapizado por un enlozado, y como al azar algunos bloques y una columna caída, y restos esparcidos de lo que parecía un mesón de piedra.

Sin duda, se dijo Diógenes, eran los restos inconclusos de un teatro. 
Entonces su mente se llenó de recuerdos. Había sido actor en un grupo itinerante que recorría los pueblos presentando sus rutinas, comedias, dramas en medio de aplausos, algarabías, risa y rechiflas estimulados por el público donde convergían gentes de diversos orígenes; ricos, pobres, letrados e ignorantes. 

Mas luego, Diogenes, persiguiendo un mitico destino se vistió de caminante y comenzó a desandar los caminos. Evocó los días en que celebrando las fiestas de Dionisos - Baco - el dios de las cosechas, del vino, de las uvas y de las borracheras y del triunfo de la vida sobre la muerte, revivían al dios dando origen a los primeros pasos del teatro históricamente conocido. 

Diógenes, en medio de la nada, se quedó absorto contemplando el paisaje que le rodeaba. Había en pedestales figuras talladas en piedra; un Bufón parado de manos, una mujer con las manos extendidas, con palmas mirando al cielo, y un hombre que miraba fijamente a la mujer en posición de ruego. De sus recuerdos surgió de pronto la imagen de Atellana, una hermosa joven que formaba parte de la compañía de teatro. 

Y entonces, dejándose llevar por el amor al teatro, y hablando en comedia, extendiendo los brazos, rumió en sus pensamientos... "Estás acá, Dionisos? Dios de la alegría y a tristeza... De la vida y de la muerte, de la cosecha, de la abundancia...¿Me escuchas?"

Su invocación, Dionisos surgió de la vegetación del otero, sonriente, y tomó asiento al último escalón del centenario teatro. “Quiero creer que estás aquí ahora. En tu nombre escucho aplausos, risas aceptación, burlas, pero sigo adelante. Aún vivo del recuerdo de tu tragedia…”  Y el dios Dionisos sonreía, tolerante y expectante. “En tu heroica vida y decadencia le perdí el miedo a la muerte”.

Entonces, Diógenes volvió a la realidad. Su mirada volvió a recorrer los ruinosos restos del teatro de piedra y volvió su mirada al camino, la tarde avanzaba hacia el final del día. Oscurecía…

Quizás, pensó el caminante, de aquél recodo del camino por donde vino, aparezca una cuadrilla de teatro con sus actores y me acompañen en una puesta en escena…Y estuvo Diógenes esperando inútilmente mientras la tarde se vestía de sombras. Resignado, comenzó a caminar envuelto en soledad hacia donde la noche empezaba a cubrirlo todo.  

Entonces, el dios Dionisos, origen y razón de ser del teatro bajó con calma los escalones hasta el pequeño patio enlozado, y mientras Diógenes, solitario, bajo la luz de la luna desaparecía en la oscuridad, desde el bosque de los olivos y de la vegetación del otero comenzaron a salir, actores, hombres y mujeres, tramoyistas, equilibristas, juglares y trovadores que entonaban cantos de leyendas y hazañas y de bufones que hacían malabarismos, y el lugar se vistió de luz y comenzó a llenarse de voces, risas, gritos, algarabías y charangas…Le robaban las luces a los cocuyos para vestirse de triunfo.

Dionisos, el dios Baco, regresaba de nuevo a la vida.

Julio C. Guanipa
Enero 2018.
Jcgb1946@hotmail.com 

Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco

Fotos cortesia de GOOGLE.COM





martes, 26 de diciembre de 2017

LA HISTORIA DEL AÑO NUEVO. ¿CUANDO COMIENZA?

El Año Nuevo comenzó a festejarse el 1 de enero hace relativamente poco tiempo; fue el papa Gregorio XIII quien lo dispuso en 1582 para todos los países católicos, al inaugurar el calendario en vigencia, que sustituyó al juliano.

Luego, poco a poco, las restantes naciones lo incorporaron -los rusos fueron los últimos, en 1917- y así también se aceptó en todo el mundo que el año comenzará el 1 de enero y no el 21 de marzo o el 1 de abril, como solía serlo en los viejos tiempos.
Generalmente el fin de año en muchas religiones y culturas se da con el fin los ciclos solares, ya que en casi todas las religiones se le asigna al sol el máximo poder.
En las culturas prehispánicas la celebración de fin de año era cuando concluía el invierno e iniciaba la primavera.
Para los chinos el Año Nuevo Chino no puede ser convertido a una fecha exacta del calendario gregoriano y puede ocurrir entre el 21 de enero o el 21 de febrero. Se basa en el calendario lunar utilizado tradicionalmente en China y la celebración cae en general, a la segunda luna llena, luego del solsticio de invierno boreal, que es el 21 de diciembre.
El pueblo judío lleva otra cuenta, ya que no coincide con el mismo calendario y tampoco toman como referencia el A.C. y D.C. Celebran su año nuevo con el “Rosh-hashanáh” y cae dentro del mes de septiembre o comienzo de octubre.
Algunos radicales ortodoxos celebran el 14 de enero al mantener el calendario juliano.
La celebración del Año Nuevo Vietnamita, celebrado junto al Año Nuevo Chino.
El Año Nuevo Islámico se celebra el 1 de Muharram, aproximadamente fines de enero e inicios de febrero.
La celebración del Año Nuevo Tibetano se celebra entre enero y marzo.
La celebración del Año Nuevo Iraní es para el equinoccio vernal, el 21 de marzo.
También la celebración del Bahaísmo se da en el equinoccio vernal, el 21 de marzo.
En Tailandia, Camboya, Birmania y Bengala se celebra entre el 13 y 15 de abril.
Celebración del Año Nuevo Mapuche es el 24 de julio.
Celebración del Año Nuevo Inca, el 24 de julio.
Celebración del Año Nuevo Etíope, el 11 de septiembre.
Sin embargo, el comienzo del año astronómico o natural -basado en el ciclo de las estaciones- continúa siendo el equinoccio de primavera en el Norte (de otoño en el Sur), esto es, entre el 20 y el 21 de marzo, cuando el Sol "toca" el punto vernal y la rueda de las estaciones recomienza su vuelta.
En la misma fecha comienza también el año astrológico: entre el 20 y 21 de marzo el Sol "toca" el cero grado de Aries (o punto vernal) primer signo del zodíaco, para luego ir avanzando, cada treinta días, sobre cada uno de los restantes once signos.
Entonces, ¿cuándo realmente empieza el año nuevo? Los astrólogos dicen que el año nuevo es personal y que empieza cuando uno llega al mundo, es decir, el día del cumpleaños.
Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco
Fuentes:
http://www.culturaclasica.com/?q=node/1201

EL TRAVIESO PAULINO VALBUENA.

Los que hemos nacido en Puerto Cabello , sabemos que las tardes más sabrosas eran las que disfrutábamos en el malecón . Desde pequeña mi pa...