sábado, 1 de marzo de 2014

JACKIE, ARISTOTELES................. Y LA CALLAS.

Veintidós de Noviembre de 1963, mataban a su marido; el Presidente  John Fitzgerald Kennedy. Ella estaba a su lado y, aterrorizada, se tiraba sobre la parte trasera de la limusina para evitar las balas. Su actitud no fue muy bien vista.
La gente imaginaba que esa relación matrimonial, que se presentaba al mundo como ideal, hubiera justificado que ella se arrojara sobre su esposo cubriéndolo de las balas. Pero el matrimonio ideal no era más que una escenografía montada para cubrir infidelidades y desamor. Tampoco ella era una Clara Petacci (la amante de Mussolini).

Apenas era Jacqueline Lee Bouvier, una mujer muy bien educada para conseguir maridos con dinero. Y eso era lo que estaba haciendo ese 20 de Octubre de 1968: casarse con el hombre más  rico del mundo, el turco-griego Aristóteles Socrates Onassis.

La gente que la había admirado como la esposa, madre ejemplar, sufrida viuda, la bella siempre elegante y que parecía envuelta en una nube de glamour, no podía entender que se casara con un tipo feo y mucho mas bajo que ella, que iba de cabaret  en cabaret, de fiesta en fiesta, gastando su dinero en bebida y mujeres. 

La gente, simplemente, había creído en la imagen que los publicistas difundieron en diarios, revistas y televisión: la de una Jackie eternamente enamorada de John y que llevaba la viudez con majestuosidad. A nadie se le ocurría imaginarla como una simple buscona de poder y dinero. A Onassis si. De modo que fue tras la presa como el coleccionista dispuesto a pagar lo que sea par obtener la obra que colgara en su pared.

Las relaciones de Jackie con la familia Kennedy nunca fueron demasiado buenas y habían empeorado después de los asesinatos de John y Robert. Por supuesto ella había tenido algunos romances, siendo primera dama y después, pero en su vida no aparecía el hombre adecuado.

El dia de su boda
Cuando Onassis le propuso un ventajoso contrato en el que ella heredaría la tercera parte de su fortuna si él moría y la posibilidad de gastar en ropas, joyas y perfumes sin ningún límite, Jackie comprendió de inmediato que el hombre había aparecido.

Los publicistas encargados de su imagen pública, no encontraban la forma de justificar el matrimonio. Había que cubrir que Jackie no era lo que la gente común pensaba y que se trataba de una cazafortunas. El ingenio que suelen tener los vendedores de imágenes los hizo inventar una historia que la presentaba como una madre ante todo.  La razón por la que se casaba era salvar la vida de sus hijos. Un hombre como Onassis podía darle esa protección. 


Ella, la madre cuidando de sus  cachorros como una leona, estaba dispuesta a sacrificarse  para evitar el asesinato de John-John y Caroline, que sin dudas, serían las próximas victimas después de los asesinatos de su Padre y de su Tío. Seguramente, alguien debió creer en esto. Siempre hay quienes creen en todo lo que ven por televisión o en la que publican los periódicos.

Jackie logró lo que buscaba: mucho dinero. Sus gastos eran extraordinarios. Al comienzo, orgulloso de su trofeo, Onassis le daba todos los gustos. Como mandar todos los días un avión en un viaje de tres horas para comprar el pan que a Jackie le gustaba comer en el desayuno y no había en la isla de Skorpios, propiedad privada de Onassis. Luego, empezó a notar que, realmente, Jackie había tomado muy en serio eso de poder gastar sin límites. Sus recorridas por las casas de moda europeas acababan en compras millonarias en dolares.


 Mientras tanto, John-John y Caroline, los hijos de Jackie, se quedaban con Onassis y paseaban con él y su hijo Alexandre. Algunas veces, Jackie interrumpía sus peleas con Christina, la hija de Onassis, y se encontraba con su marido. Pero Onassis empezaba a ponerse de mal humor. Y si algo no tenía era ser tonto. Por lo demás, había hecho demasiadas cosas en su vida como para preocuparse del que dirán.

No era un Kennedy que tenia que vivir con hipocresía. Había obtenido dos cosas con su casamiento: la viuda, un verdadero triunfo para cualquier competidor entre los que compiten en mostrar quien tiene más,  y el ingreso en sectores comerciales estadounidenses que su matrimonio con la ex primera dama le facilitó. Es decir; Jackie había hecho un buen negocio y Onassis, uno mejor que el de ella.

Onassis era el prototipo de millonario que todos querían ser. Tenía mucho dinero, demasiado, pero no perdía el tiempo estudiando la bolsa, lo empleaba en toda clase de diversiones que incluyeran a las mujeres y al alcohol.

Era difícil que tuviera una noche de descanso. Todas estaban ocupadas por sus visitas a los cabarets y sus fastuosas fiestas en algunos de sus yates. Las mujeres nunca se resistían. Siempre fue un hombre practico. Sacaba su chequera y, viendo la cifra que escribía, cualquier mujer estaba de acuerdo en hacerle compañía durante una noche. Solamente a una pareció no importarle su dinero ni su poder: a Ana Maria Cecilia Sofia Kalogeropoúlou, conocida mundialmente como Maria Callas.

Aristoteles, Maria y Giovanni Meneghini, su esposo
Aristóteles conoció a Maria Callas en un baile de máscaras en Venecia, en el año de 1957. Ella era la cantante lírica más famosa del mundo y estaba casada con Giovanni Meneghini, un rico industrial. Maria se caracterizaba por su fuerte personalidad, sus caprichos y la belleza de una voz muy particular con la que podía cantar en perfecto italiano, alemán o francés. Había nacido en Estados Unidos y era de descendencia griega. No era la mujer que se conforma con ser la amante. De modo que, Aristóteles se divorcio de Athina Mary Livanos (la madre de Alejandro y Cristina) y ella hizo lo mismo. En 1959, mantenían un romance al que todo el mundo seguía paso a paso. María quedó embarazada, tuvo un hijo pero el murió pocos días después de nacer. Esto y sus terribles peleas con Aristóteles golpearon en su voz. La fue perdiendo. 


Aristoteles, Athina y sus hijos Alexandre y Christina
Nada peor podía pasarle para profundizar las depresiones en las que caía. Parte de su sueño se había roto al perder a su hijo y no conseguía que Onassis se casara con ella. Sin duda alguna, estaba muy enamorada de él y ambos vivían uno de esos grandes amores que siempre terminan mal. Se mantuvieron juntos, con algunas separaciones, hasta que Onassis apareció con su nueva esposa, nada menos que Jacqueline Kennedy. Un golpe duro para la diva. Nunca se lo perdonaría.

En los primeros años de la década del setenta, Onassis se hartó de Jacqueline. Demoró un poco y se la saco de encima. Ella se aferro al dinero reclamando su parte antes de conceder el divorcio. Mientras tanto, Aristóteles sufriría dos hechos muy graves para él.

Nada que el dinero pudiera solucionar. Trató de recuperar a Maria Callas pero ella ya había dado su opinión al respecto: jamás le perdonaría su casamiento con Jackie. Lo rechazó. Mientras él no se dejaba vencer tan fácil e intentaba conquistarla nuevamente, su hijo Alexandre moría a los veintitrés años en un accidente de aviación. (1973).

La muerte de Alexandre lo hundió en una depresión honda. Descuido sus negocios y estuvo a punto de perder la mayor parte de su fortuna. En 1975, con sesenta y nueve años Onassis muere. Dos años mas tarde, en 1977, a los cincuenta y tres años, Maria Callas también moría. Nunca se supo con certeza la causa de su muerte. La más probable: el  suicidio.

Jackie junto a su ultimo amor, Maurice Tempelsman.
La doble viuda, ya que no había llegado a divorciarse cuando Onassis murió, se mostró menos compungida que con su primer esposo. No tenía nada que cuidar. 

La imagen de buena y fiel esposa que lamenta la perdida del marido no la hubiera creído nadie. 

Jackie se dedico a envejecer con glamour, como le gusta a las revistas que fotografían a la gente adinerada, acostarse con algunos hombres,  incluido Frank Sinatra, y tener de amante permanente a Maurice Tempelsman, obviamente, millonario comerciante belga de diamantes. Duró bastante con él, hasta su muerte en 1994. Le faltaba poco para cumplir  sesenta y cinco años.

Había conseguido bastante. Durante mas de dos décadas fue permanente noticia, la admiraron, la imitaron, gano mucho dinero, se caso con el hombre mas rico del mundo y paso a la historia, inmortalizada en el film que muestra el momento en que se despega del asiento de una limusina y quiere saltar por la parte de atrás mientras su marido, el presidente de los Estados Unidos, recibe unos balazos.


Grisseld Lecuna García/Bavaresco

.- http://www.juancarlosboverihistorias.com 
.- http://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/onassis.htm
.- http://www.buscabiografias.com/
.- http://wikipedia.com







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