jueves, 9 de febrero de 2017

"GRACIAS A LA VIDA" Y EL SUICIDIO DE SU AUTORA

La canción «Gracias a la vida» ha asomado como una de las contradicciones más grandes de la compositora: Violeta Parra; resulta paradójico que la autora de un himno de amor por la existencia, se suicidara un año después de escribirla.


Algunos críticos de su obra perciben en la letra, en el estilo de musicalización, en los tonos usados y en la monotonía de sus temas, el reflejo de un estado de ánimo depresivo y una canción de despedida. 


Esta canción también es considerada de manera instantánea un “himno humanista, un aleluya a los dones que nos consiente la genética biológica: la vista, el sonido, el lenguaje, la marcha, el corazón, la risa y el llanto.

En las siete estrofas de la canción, se dedica a agradecer la existencia por las diversas bendiciones que ha recibido. Cada estrofa comienza con el motivo que impulsa la canción «Gracias a la vida que me ha dado tanto». La última estrofa es la única que cuenta con seis versos y es abierta y cerrada por el verso principal de la canción.

Violeta y su padre Nicanor Parra
Violeta del Carmen Parra Sandoval, nació un 04 de Octubre de 1917 en San Carlos, región de Chillán, al sur de Chile. Fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada una de las principales folcloristas en América  y gran divulgadora de la música popular de su país, a la que enriqueció con su obra.

Con su hija Isabel
Hija del profesor de música Nicanor Parra Parra y de la campesina Clarisa Sandoval Navarrete, Violeta tuvo cinco hermanos y dos medio hermanos.
Desde pequeña se inició en el canto y en 1942 obtuvo el primer lugar en un concurso organizado en el Teatro Baquedano.
Viajó por todo el país y estuvo en contacto con la realidad social. Asumió la izquierda como postura política y se dedicó a indagar en las raíces de la música popular. 

Con su hijo Angel
Procreo 4 hijos; Isabel (Violeta Isabel Cereceda Parra) y Ángel (Luis Ángel Cereceda Parra), frutos de su matrimonio con Luis Cereceda. Esta unión no tardó en presentar inconvenientes, dado el carácter inquieto y lleno de distracciones de Violeta.

Luis Arce
Y de su segundo matrimonio con Luis Arce, tuvo a Carmen Luisa Arce Parra y Rosa Clara Arce Parra, quien fallecería a muy corta edad.
Violeta viajó por varios países de Europa en la década de los 50 y a su regreso pasó por Francia donde grabó temas del folclore de Chile para el sello musical Le Chant Du Monde.

Violeta y Gilbert Favre
En 1956 la designaron directora del museo de Arte Popular de la Universidad de Concepción. En 1964 organizó una exposición individual sobre su obra plástica en el Museo del Louvre (París). 

Durante la época de los 60’s, conoció al gran amor de su vida, el antropólogo y musicólogo suizo Gilbert Favre, con quien vivió en Ginebra, pero también se convirtió en el destinatario de sus más importantes composiciones de amor y desamor: Corazón maldito; El gavilán, gavilán; Qué he sacado con quererte; y por supuesto “Gracias a la vida”, entre otras.

Regresa al país sola pues Gilbert no lo hace, dejándola por consiguiente. Ella se encuentra con un Chile diferente, está confundida y descubre que su hija Rosita Clara ha muerto y nació su primera nieta. Le dedica varios cantos a su hija y expresa el profundísimo sentimiento  de culpa por haberla abandonado. Este es uno de los factores que la habrían llevado a darle a este libro una faceta depresiva y, posteriormente, al suicidio. 

Estatua de Violeta Parra en su San Carlos natal.
En Bolivia, Favre conoce a Indiana Reque Terán, con quien se casa. Violeta en Chile ignoraba su matrimonio; en 1966 viaja para reencontrarse con él,  y lo encuentra casado. Se presume que esa es otra de las tantas noticias que sumió a Violeta en la depresión y que provocaría su suicidio al año siguiente.

Su vida estuvo caracterizada por el sufrimiento y el dolor de distintos factores, tales como los constantes engaños de los hombres en su vida. Por otro lado, toda su vida estuvo repleta de muertes, comenzando con su hermano Polito, que también causó una depresión en su madre, más la muerte por tuberculosis de su padre quien tenía un grave alcoholismo.

 El final de una gran artista
 El 5 de febrero de 1967, en Santiago de Chile, sola y ahogada por la depresión, a sólo unos meses después de grabar la colección de canciones titulada “Las últimas composiciones”, donde esta “Gracias a la vida”,  ella se encierra en su carpa y, al filo de las seis de la tarde, se dispara un tiro mortal en la sien derecha. 

Cartel de la película basada en el libro de su hijo Angel Parra
Tenía cuarenta y nueve años. Algunos aseguran que fue víctima de una profunda depresión y que además, influyeron factores económicos.

La muerte de Violeta sorprendió  a  su familia y al mundo.

Jamás imaginaron que se suicidaría.

Me falta algo, no sé qué es. Lo busco y no lo encuentro. Seguramente no lo hallaré jamás”, manifestó Violeta a un periodista luego del lanzamiento de su último disco. 

Las razones tal vez nunca se sepan, pero su legado artístico permanecerá por siempre.

Grísseld LecunaGarcía/Bavaresco

 Gracias a la vida 
[Video oficial] Voces unidas por Chile -


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