Leyendo en uno de los tantos grupos del Facebook, a
los que soy miembro, encontré un artículo que me dejo con sentimientos algo extraños
(una mezcla de asombro, repulsión, terror y hasta risas), el grupo se llama ARQUEOLOGÍA,
CIVILIZACIONES ANTIGUAS Y MISTERIOS DE LA TIERRA. Este grupo es
para los amantes de la
Arqueología, donde el que allí esta, va descubriendo historia de las civilizaciones Antiguas, y los misterios
que se descubren o investigan a lo largo de los tiempos.
En ese grupo he conseguido (y descubierto) cosas en las cuales jamás
creería que existían en este mundo y menos que le sucederían al ser humano.
Por ello quise
compartir con mis lectores amigos este interesante artículo.
El tema habla de una tribu que está ubicada en la zona
limítrofe entre Somalia y Kenia, en África.
Se hacen llamar BUBAL,
y poseen la particularidad de arrastrar entre sus piernas unos testículos descomunales.

Además a los niños se les da de comer, entre otras cosas, el flujo menstrual de las propias vacas, algo que hacen en forma asidua hasta que llegan a la adolescencia, cuando deciden casarse.
Debido a esta dieta alimenticia, se libran de padecer de anemia,
ya que ese líquido menstrual es rico en vitaminas B6, B12, vitaminas E y D.
Sin embargo la ingestión de hormonas les lleva a, pasada la adolescencia, experimentar un aumento en el tamaño de sus testícuos, que llegan a alcanzar un diámetro de hasta 80 cms.
Algunos investigadores aseguran que se trata de casos de elefantiasis escrotal, y seguramente no
les falta razón.

Esta deformidad física no les representa ningún problema en
cuanto al hecho de la reproducción, aunque le conllevan a otros problemas que
saltan a la vista y lo dejo a su imaginación.
Aunque los Bubal
han sabido aprovechar su condición para beneficio propio ya que algunos turistas
suelen pagarles grandes cantidades por ver sus testículos, y ellos utilizan
estos ingresos para mejorar la calidad de vida de la nación tribal.
Grisseld LecunaGarcia/Bavaresco
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