viernes, 12 de mayo de 2023

EINSTEIN, SU VIDA MÁS ALLA DEL GENIO

 

Se ha escuchado, leído y hablado sobre el físico y padre de la Teoría de la Relatividad, Albert Einstein… pero muy poco sabemos de su vida personal, hay controversias en cuanto a su entorno familiar y científico; que si fue un mal padre, otros alegan que fue un excelente padre, y la mayoría aseveran sobre los estudios realizados, que él no fue el que descubrió su tan conocida teoría, en fin.

Mileva Maric y Albert Einstein

Esto me llamó la atención y me puse a investigar la verdad o al menos lo que dicen los documentos y escritos en libros y entrevistas. En realidad no quedé muy clara, ahora tengo más interrogantes que antes, es por ello que dejaré que el lector saque sus propias conclusiones.

Como se sabe, Mileva Maric, fue una experta y diplomada en física y matemática; estudió con Einstein en el mismo Instituto Politécnico Federal de Zurich, allí es donde se conocieron.

Tuvieron un romance y queda embarazada, pero ella debe volver a casa de sus padres en Serbia de donde es oriunda. Allí nacería su primera hija en 1902 llamada Lieserl. Einstein no le contó a nadie sobre su hija, de hecho, el equipo de Einstein Papers Project solo se enteró de que la niña existió en 1986, cuando se descubrió parte de su correspondencia con Mileva.

Mileva, Albert y su segundo hijo Hans Albert

Einstein sabía de la dificultad que representaba en su sociedad tener un “hijo ilegítimo” y más para alguien que buscaba convertirse en un respetado funcionario público. “No quisiera tener que renunciar a ella”, escribió.

Una vez que Einstein se aseguró un trabajo estable en Berna, Mileva regresa y se casan en 1903. Al parece el físico y su hija no se llegaron a conocer. Mileva tuvo que dejarla con sus parientes en Serbia.

Con respecto a esto, se ha generado especulaciones tales como que pudo ser dada en adopción o que haya fallecido, ya que después de dos años se pierde en la historia, fue todo un misterio hasta que se consiguen documentos donde constaba que Lieserl había muerto de escarlatina. 

Mileva y sus dos hijos Eduard y Hans Albert

En 1904, nacería su segundo hijo Hans Albert, estudió Ingeniería Civil en la Escuela Politécnica Federal de Zurich.  En una carta de 1924, su padre no ocultaba su orgullo por los resultados de sus exámenes, que lo ubicaron primero: "Mi Albert se ha convertido en un hombre capaz e íntegro". Hans Albert se consagró por mérito propio. 

Se graduó en 1926 y en 1936 obtuvo el titulo de doctor en Ciencias Técnicas. Su tesis doctoral es el trabajo definitivo sobre el transporte de sedimentos aceptado por ingenieros y científicos de todo el mundo, señaló una breve biografía de la Universidad de California.

En 1933, ante la amenaza del ascenso del nazismo en Alemania, el científico fue presionado para abandonar el país y embarcarse hacia Estados Unidos.

Albert, su hijo Hans Albert y su nieto Bernhard Caeser

Recordó Hans Albert en una entrevista: “Cuando mi madre estaba ocupada en la casa, mi padre dejaba de lado su trabajo y nos cuidaba durante horas, mientras nos balanceábamos sobre sus rodillas. Recuerdo que nos contaba historias y a menudo tocaba el violín en un esfuerzo por mantenernos callados. Hans Albert se convirtió en profesor en UC Berkeley, enseñando ingeniería hidráulica. 

En 1910, nacería su tercer hijo, Eduard cuando la familia vivia en Zurich. Durante sus estudios para convertirse en medico, Eduard desarrollo esquizofrenia y fue institucionalizado.   

Einstein y Mileva se divorcian en 1914, él tenía un romance con Elsa, su prima hermana. Mileva se llevó a los niños y regresó a Zúrich desde Berlín, donde se habían mudado ese mismo año. Enseguida Albert y Elsa se casan. Comentaban que a las hijas de la prima “si las trató como hijas. Fue un mal padre para sus hijos y pésimo esposo”.

Albert y su hijo Hans Albert

Si bien Mileva se encargó de su cuidado en el hogar, Eduard tuvo que pasar temporadas en un centro psiquiátrico, especialmente cuando los síntomas empeoraban y, en particular, cuando ella se enfermó de gravedad. Se trataba de una enfermedad bacteriana que para la época se consideraba grave, especialmente en niños pequeños.

Tras su muerte, en 1948, se nombró un guardián legal (que Einstein pagaba) para que hiciera las gestiones correspondientes cuando era necesaria su internación. Pasó el resto de su vida en Burghölzli, Hospital Psiquiátrico de la Universidad de Zúrich.

Einstein junto su prima y segunda esposa Elsa Eisntein

Las cartas y los documentos del físico se han convertido en una fuente valiosísima para adentrarnos en su lado humano, para verlo con otra luz, una diferente a la del genio científico.

 La Teoría de la relatividad,

¿De Albert o de Mileva?

Hay una oscura nube en la vida de Einstein, y es nunca haber mencionado que el desarrollo de la Teoría de la Relatividad fue en realidad compartido en trabajo y tiempo con su esposa Mileva Maric. Ella, de común acuerdo con Albert, decidió renunciar al reconocimiento del premio Nobel. Hay suficiente documentación que así lo atestigua.


Luego del divorcio, Einstein no tuvo ninguna producción académica relevante, desaparecio de la ciencia, ¿Acaso Mileva tuvo que ver en su producción científica?, ¿Acaso es ella la verdadera "genio" y la historia ha sido injusta con ella relegándola al ostracismo perpetuo?


Grísseld LecunaG/Bavaresco


Fuente:

(4) Quora

Abel Gregorio Videla Barcala

Carlos Montes Silva

Albert Einstein: ¿quiénes fueron sus hijos y qué pasó con ellos? - LA NACION

mileva marić - Búsqueda (bing.com)

Mileva Marić - Wikipedia, la enciclopedia libre

lunes, 17 de abril de 2023

CONVERSANDO CON TERESA, MI CUENTO

Hace un mes realicé un taller titulado "Taller de redacción para Historiadores y Cronistas", el cual tuvo una duración de dos días y cuyo trabajo final era realizar una historia donde el principal protagonista fuera un personaje conocido (podría ser desde un prócer, artista, familia) que uno admirara y poder realizar un cuento que constara de mínimo 500 palabras y máximo 1.000 palabras.

Al mío lo titulé "Conversando con Teresa", a continuación mi cuento:

 

CONVERSANDO CON TERESA

Grísseld Lecuna Bavaresco

 

En mis sueños de escritora quise volar al pasado para encontrarme con algún personaje de antaño.

Hoy me encuentro de frente con Teresa, una mujer muy avanzada para su tiempo; cuya vida no fue precisamente feliz; aunque muy valorada como artista, pero que, en lo personal, la sociedad venezolana le dio la espalda. Pero dejemos que sea ella quien nos aclare y comente algo de su vida, esa vida personal que no le gusta contar, pues prefiere hablar de sus triunfos.

—Señora Teresa, ¿me permite tutearla?

Ella me lanza una sutil sonrisa y asienta con la cabeza.

— ¿Me podrías decir cuál es tu nombre?, ¿Dónde y cuándo naciste?

—Yo, María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García, nací en la bella ciudad de Caracas un 22 de diciembre del año 1853 y gran admiradora de Bolívar, hombre heroico cuya alma en el cielo mora.

—Ya que lo nombras, ¿tienes algún parentesco con Él?

—En realidad no con él; mi madre, Doña Clorinda García de Sena y Rodríguez del Toro, pertenece a la familia de María Teresa del Toro y Alaiza, esposa de Simón Bolívar.

—Ah ¡qué bien! También escuché por ahí que tu padre era muy famoso, más ahora que antes, pero muy pocos lo asocian contigo a pesar de sus apellidos.

—Cierto, mi padre, don Manuel Antonio Carreño, es hermano de Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, además de músico como yo, fue escritor, autor del libro Urbanidad de Carreño.

Y con una mirada presuntuosa continúa:

—Ya notarás que fui criada en un ambiente de riqueza cultural.

—Sí, lo había intuido hace mucho tiempo. Teresa, todos sabemos de tus viajes, tus giras y nos llenan de júbilo, estamos orgullosísimos… Pero yo quisiera conversar contigo de otra cosa, si me lo permites.

— Espero sea algo que pueda contar.

—Tranquila que estoy segura que se puede, no es nada imperturbable para esta época… Pero antes quisiera preguntarte: ¿es cierto que diste un concierto en Puerto Cabello?

—Sí, por el año de 1885, estuve en una tournée por Caracas, Valencia, Villa de Cura, Maracaibo, Ciudad Bolívar y en Puerto Cabello, en el Club Unión, así se llama, pero los porteños le dicen Club Alemán (Gut Heil), hermoso sitio frente al mar.

—¡Okey! Ahora hablemos de tu vida sentimental… Hablemos de hombres… ¿Te parece?

—No me gusta hablar de eso, pero creo que saben más de mis giras que de mis amores, sería bueno que conocieran un poco de esa faceta…. Está bien, pregúntame.

—Teresa, ¿te casaste muy joven, cierto?

—Sí, a los diecinueve años, en Londres, en 1873, con Emil Sauret, violinista, muy hábil, era todo lo que yo no era: irresponsable y débil de carácter. El 23 de marzo del siguiente año nació mi bella Emilita, y cinco meses después fallece mi padre en París; tenía sentimientos encontrados, pero debía seguir trabajando. Sauret, persona muy machista y egocéntrica, me abandonó junto a mi Emilita, dejándonos en una grave situación económica. 

Yo necesitaba trabajar y no podía cumplir con una gira de conciertos viajando con la pequeña, pues mis padres habían muerto, mi marido me había abandonado, entonces; a quien recurriría sino a mi amiga alemana, la señora Bishoff, quien lamentablemente me chantajeó, pues después de un tiempo me comunicó que aceptaba seguir cuidándome a la pequeña si se la dejaba en adopción. Estuve en una disyuntiva, fue tremendamente horrible mi situación, pero no tuve de otra que aceptar la propuesta. Fue muy duro para mí, pues la gira resultó un fracaso, mis tres años de matrimonio, la lejanía de mi Emilita, la pérdida de mi segundo hijo, todo se fue a la borda.

—¡Lo siento…!

—¡Bueno!, pero ya pasó. Al poco tiempo, me conseguí al que yo pensé era el ideal. En 1876 viajó a Boston presentándome como cantante y conozco al barítono italiano Giovanni Tagliapietra, y en ese mismo año nos casamos. Tuve a mi Lulú (1878), Teresita (1882) y Giovanni (1885), a quienes dediqué buena parte de mi vida y cuya crianza alterné con mis giras y conciertos por Estados Unidos y Canadá. ¡Ah!, debo comentarte que al tiempo recuperé a mi Emilita.

—¡Qué bueno!, me alegra tanto, Teresa.

—Y no sabes, que cuando regresé a mi tierra ¡imagínate!, divorciada y vuelta a casar, eso fue un escándalo tremendo en Caracas. Sin embargo, el recibimiento fue extraordinario. Al tiempo, en 1889, me separo de Giovanni y viajo con mis hijos a Alemania. No sé si era mi carácter o mi estilo de vida, pero no nos entendíamos, aunque he de decirte que Giovanni era una verdadera «mala ficha».

—¡Ay! Teresita no pegas una… ¿No tuviste más amoríos?

—¡Claro!, y no fueron amoríos, me casé… Mi tercer esposo fue el gran pianista Eugéne D’Albert, me casé en 1891. Tuve dos hijas; Hertha y Eugenia. Cuatro años después, me divorcié.

—Wow! ¿Nunca encontraste al amor de tu vida?

—Sí, mi último esposo, quien fue mi cuñado Arturo Tagliapietra, me casé en 1896. Arturo sí era un hombre fino y educado, nos entendimos muy bien y así lo hicimos por todo el resto de mi vida… Como te habrás dado cuenta, tuve una vida emocional muy inestable… Pero, el intenso trabajo como concertista y mis numerosas giras, ocasionaron mi quebrantado estado de salud.

—¡Qué triste!, pero qué bueno, porque al fin conseguiste al amor de tu vida… Teresa, entonces falleces en Nueva York el 12 de junio de 1917 y tus cenizas fueron traídas a Venezuela en 1938, y desde 1977 recibes el honor de reposar en el Panteón Nacional.

—Así es, mi estimada amiga, así es. Estoy agradecida.

—Bueno, Teresita, gracias por haberme concedido esta entrevista y saber un poquito más de tu vida.

—Agradecida, yo, y ya sabes, cuando quieras, te cuento sobre mis giras, tournée y demás…

—Gracias, Teresa, gracias, súper agradecida por haberme obsequiado tu hermoso tiempo… ¡Y no me llames!, ¡yo te llamaré!


El comentario del profesor Mario Morenza






Grísseld LecunaG/Bavaresco

viernes, 31 de marzo de 2023

EXISTIO UN CEMENTERIO DE LOS ALEMANES EN GUATAPARO

En días pasados me enteré y gracias a mi amigo Larrys Agudo quien además, me envió algunas notas y documentación, donde se afirmaba que en Valencia había existido un Cementerio Alemán ubicado en la hacienda “La Fundación” en el Valle de Guataparo.

En el libro Historia de Venezuela siglo XIX (1984), de la Profesora Luisa Galindez, donde comenta en el capítulo 19 que, el Señor Fernando Glöckler, hacendado alemán y dueño de dicha hacienda, había dirigido una carta con fecha 5 de junio de 1873 al presidente del Estado Carabobo, donde le solicitaba permiso para crear anexo a su hacienda un cementerio, para dar sepultura a los alemanes luteranos que murieran en su territorio, debido a que por diferencias religiosas no podían hacerlo en el camposanto valenciano de exclusividad para los católicos.


Existe otro libro titulado ‘’Cementerios en Venezuela: los camposantos de los extranjeros del siglo XIX y los antiguos cementerios en Caracas y el Litoral’’ de Hans Dieter Elschnig donde se relata también la historia de esta necrópolis, y comenta que por casualidad hacia los años treinta fueron encontradas unas cruces de hierro fundido y una lápida en los terrenos que desde el año 1919 pertenecieron a la compañía inglesa Lancashire de la familia de los Lores Vestey, y eran administrados como un hato de reproducción y cría de ganado por su compañía.

En 1936 se hallan accidentalmente los restos de tumbas que apenas fueron recuperadas, medio enterradas entre tierra y vegetación, cruces con nombres de los difuntos:

.- L. Glokler (Ludwig Glöckler), quien fallece en 1872, y fue el dueño original de la hacienda, y padre de Fernando.

.- Guillermo Heyden: Nació el 2 de Julio de 1821- Murió el 22 de Octubre de 1873

.- Luis Schultz: nace el 17 noviembre y fallece el 9 de marzo de1874

.- Guillermina Sofía Dorotea Drees: Nació el 29 de Enero de 1855 -Muere el 6 de Marzo de 1892

 - Sinforosa Schultz. Nace 1873 y fallece en 1874

.- M.A. Römer hijo (Miguel Alejandro), quien nace el 3 de Febrero de 1861 y murió el 4 de Octubre de 1886, esta fue la única tumba hallada, que en vez de una cruz tenía una piedra; esto me recuerda a una tradición judía que envés de colocarle flores, le colocan una piedra. Sobre este personaje cuenta la historia, que su padre fue Miguel Alejandro Römer Wyss, el primer Römer que vino a Puerto Cabello, con su esposa María Teresa van Baalen, en 1849.

Miguel Alejandro Römer van Baalen, enterrado en Guataparo fue su primer hijo, se enfermó en temprana edad de tuberculosis, por lo cual buscó, para poder sobrevivir, un sitio en lo alto de los cerros arriba del valle Guataparo.

Miguel Alejandro Römer Wyss y Louis Ferdinand Glöckler eran amigos, por lo cual se pudo arreglar, que el joven consiguiera su choza en la montaña, donde murió a los 25 años de edad.

Tumba de Miguel Alejandro Römer van Baalen

El primero en establecerse en el valle de Guataparo con sus haciendas, "La Fundación" y "El Carrizal", fue el comerciante de Puerto Cabello, Ludwig Johann Ferdinand Glöckler (conocido como Luis Glockler). Existe un cuadro del pintor alemán Anton Göring, quien visitó a Venezuela en 1867 -1869, de la casona de la hacienda, en todo su esplendor. Glöckler, nacido de Frankfurt vino a Venezuela en aproximadamente 1830, se empeñó en el comercio de la compañía Rühs, luego fue socio de la firma Becker, Ruete & Cía, y compró casa en San Esteban, que aún hoy algunos recuerdan como "Glöckler-haus", luego vendida al Sr. Jakob Sievers y hoy de la familia Römer. Fue nombrado vicecónsul de Suecia, pero regresó a Alemania en 1850, como cónsul venezolano en Hamburgo y promovió de allí la emigración de una notable cantidad de alemanes, mayormente campesinos, a Venezuela.

Una parte de los que respondieron a este llamado fueron reclutados para la hacienda de Glöckler, establecieron su asentamiento, del cual todavía se encuentran unos restos en el Hato Royal de Guataparo. Ludwig Glöckler, por el otro lado, regresó mas tarde a su hacienda en Venezuela, donde falleció en 1872. Fue protestante, igual que los colonos, siendo alemanes del Norte, y como tales no encontraban mora en cementerios católicos, cuando fallecieron. Por esta razón, el hijo de Ludwig Glöckler, Fernando, se dirigió a las autoridades en Valencia, en 1873, ya muerto su papa, para conseguir permiso para poder enterrarlo a él y los agricultores alemanes en su propia hacienda, según el texto del Expediente que fue enviado al Ciudadano General Presidente del Estado. El permiso fue concedido en resolución del Ejecutivo de Valencia, el 10 de Julio 1873.


De inmediato se estableció el nuevo cementerio, al cual se llega del caserío, por una alameda de unos mangos que todavía hoy bordean lo que era esta vía. Hacía fines del siglo 19, desaparecieron los colonos; se había muerto el hijo Fernando y demás familiares por fiebre amarilla, sobreviviendo solamente su hermana Emma Mariane Glóckler, quién se casó con August Ferdinand Schierenberg de Valencia, y, para continuar la genealogía: Un hijo de ellos, Heinrich Ferdinand August Schierenberg se casó con Clara Behrens de Puerto Cabello, y la hija de ellos es Betsy Schierenberg de Roiter, quién contó esta historia.

 

Grísseld LecunaG/Bavaresco

 

Fuente:

Historia de Venezuela siglo XIX (1984). Luisa Galindez. Capítulo 19

 https://www.rememori.com/necrologicas/noticias-fallecidos/porque-se-ponen-piedras-sobre-las-tumbas-judias/

Cementerios en Venezuela: los camposantos de los extranjeros del siglo XIX y los antiguos cementerios en Caracas y el Litoral. Hans Dieter Elschnig

Cementerio Aleman (guataparo.com)

lunes, 27 de febrero de 2023

CRONICAS PORTEÑAS EN GOTAS

 

Leyendo uno de los tantos libros que el cronista porteño Miguel Elías Dao escribió de Puerto Cabello, titulado “Crónicas Porteñas”, quise recoger seis de las estampas históricas que señalan etapas gloriosas e inolvidables en el acontecer político y social de nuestro viejo Puerto.

Y comienzo con:

A.- El primer venezolano en obtener una credencial  de medico en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, fue el Dr. José Francisco Molina Sierra, nacido en Puerto Cabello en 1753, hijo de Gerónimo Molina y Magdalena Sierra. Discípulo del Dr. Lorenzo Campins y Ballester, quien fundó los estudios médicos en Venezuela en el año de 1763. El 17 de abril de 1785 le fue concedido el grado de Doctor en Medicina.

                Representación idealizada del Dr. Molina Sierra tomada del libro 
         "Rostros de mi Tierra" de Asdrubal Gonzalez.
A la muerte de Campins, el doctor Molina Sierra le sucede en el Protomedicato y en la Regencia de la Cátedra de Medicina, cargo que desempeñó hasta su muerte.

B.- Serenados los ánimos de los sucesos que conmovieron a la ciudad de Puerto Cabello en el año de 1902, cuando en un acto de piratería ingleses y alemanes trataron de bloquear el puerto, el Concejo Municipal en un alarde de inaudita adulancia decretó cambiar a la “Alameda de la Revolución” (antes “Alameda Guzmán Blanco”), por el de “Alameda Castro”.  

En un acuerdo municipal que decía “Que es deber de todo hombre agradecido y culto perpetuar el nombre de sus grandes benefactores, como un homenaje de presente…. al General Cipriano Castro, en días luctuosos para Venezuela…merecedor del más alto encomio y le ha colocado a la cabeza del continente Sud-Americano como el Proto-Héroe de los tiempos modernos”. En 1909 se le cambia el nombre otorgándole “Plaza Juan José Flores” (más conocida como “Plaza Flores”).

C.- Isla Larga y las Islas Del Rey, Alcatraz, Santo Domingo y El Ratón, fueron durante la Colonia propiedad del Capitán Adelantado Don Antonio José Garci-Gonzalez. Al morir este, uno de sus herederos de nombre Asunción Aramburú traspasó esta propiedad a otras personas.

Se señala que el año de 1830 perteneció a José Madrid y Petronila Madrid, quienes la vendieron a un señor de nombre Jaime Simonet. Hasta el año de 1850 estas islas fueron explotadas por particulares, pasando al patrimonio de La Nación. Algunas de ellas, tales como Alcatraz y Santo Domingo, estuvieron sembradas de cocoteros por largo tiempo.

D.- Punta Brava fue el nombre que se dio a un pequeño islote situado al norte del Castillo de San Felipe El Fuerte. En ese sitio se construyó un fortín conocido como “La Puntilla” y en el cual frecuentemente eran sometidos a torturas numerosos patriotas.

Cuentan que una vez Monteverde encerró a un grupo de estos en oscuros calabozos y que la mayoría murió asfixiada por estar la bóveda herméticamente cerradas.

E.- El general José María Luyando, nació en Puerto Cabello en el año de 1808. Recibió parte de su educación en los Estados Unidos de Norteamérica y prestó grandes servicios a la causa de la libertad en su país.

Tomó parte activa en   las campañas de 1848, 49, 53 y 54, coronando sus esfuerzos patrióticos con el grado de Primer Comandante del Ejército. Murió en Caracas el 24 de agosto de 1865, cuando desempeñaba la Secretaría de Guerra y Marina.

F.-  Por espacio de treinta y seis años permanecieron los restos del General Bartolomé Salóm sepultados en el Cementerio “Campo Alegre” en Puerto Cabello, no obstante a que el Decreto dictado por el general Guzmán Blanco, al crear el Panteón Nacional, le concedían los honores que el ilustre Prócer merecía, de que sus veneradas cenizas reposaran en el sagrario de los Inmortales.

A pesar de las gestiones llevadas a cabo por el Gobierno Nacional, por algunos familiares y amigos de Salóm, su hijo mayor Simón Cincinato Salóm Sereno, tercamente se opuso al cumplimiento de esta disposición, argumentando que mientras viviese, jamás permitiría que las sagradas cenizas de su Padre fuesen colocadas al lado de los que traicionaron al Libertador.

Grísseld LecunaG/Bavaresco

 

Fuente:

Crónicas Porteñas. Miguel Elías Dao. Colección “Temas y Autores Porteños”. Nº 1 (Pags. Del 21 al 91)

HISTORIA DE LA MEDICINA UNERG: EL PRIMER MÉDICO VENEZOLANO

 

martes, 7 de febrero de 2023

ARMANDO LAPIDAS COMO ROMPECABEZAS

 

El estudio de los cementerios nos revela muchos secretos de la genealogía, historia, cultura, geografía y arquitectura funeraria de cada sociedad y de cada época histórica. Con el paso del tiempo estos elementos inherentes a cada cultura se convierten en el patrimonio histórico de una época. 

Nichos, mausoleos, panteones, tumbas... son reflejos de la época y la cultura que a la vez, dan muchas pistas de las personas que yacen en ellos.

Hoy junto a mi amigo Elvis López, politólogo e historiador, y que al igual que yo, le gusta la historia de nuestro puerto y sobre todo del cementerio de los judíos y protestantes conocido como de los alemanes; fuimos invitados por nuestro amigo Carlos Manuel Flores, administrador de este lugar, pues había que resolver una tarea pendiente.

Como he comentado en otros artículos sobre esta necrópolis, le están haciendo mantenimiento, y mientras la desmalezan (aparte de reparar y pintar algunas rejas, entre otras cosas), se han encontrado montones de lápidas incompletas (cual piezas de rompecabezas), y que hoy nos dispusimos a encontrarle su lugar pero antes había que armarlas, y les cuento que no es tarea fácil ya que lamentablemente no están completas.

Algunos de las piezas encontradas entre los matorrales

Seguimos encontrando nombres y la lista continua creciendo (cuatro nuevos nombres). Les comento que encontramos un pedazo donde se pudo leer Lobo, como se sabe los padres del Doctor David Lobo están enterrados aquí cuyas lápidas están completas (David, Sarah y Renata Polly de Lobo), pero esta pieza corresponde a otro familiar que no sabemos su nombre, hay que investigar. Y así como esos, hay varios casos donde debemos adentrarnos e indagar en su historia familiar para poder completar su información genealógica.

Lapida que se lee "Aquí yace el cuerpo terrenal", 
pero aun no sabemos a quien le pertenece.

Por otra parte, mientras se encuentra algún documento donde diga la verdadera fecha de su edificación (algunos libros  dicen 1852, y en otra argumentan que fue en 1844), vamos tomando nota de la fechas escritas en las lápidas y vemos que existen personas fallecidas en el año de 1850, descartando así una de las fechas comentadas en escritos de algunos libros y documentos. Nos faltaría corroborar la de 1844, aunque algunos historiadores porteños alegan que dicha edificación es aun más antigua.

Hasta ahora existen 276 tumbas reconocidas, 4 lápidas sueltas, 1 lápida incompleta (le falta el nombre) y 24 tumbas sin nombres. No es tarea fácil, pero vamos por buen camino.

Grísseld LecunaG Bavaresco

lunes, 2 de enero de 2023

CIERTO O FALSO? EL SIGNIFICADO DE LAS ESTATUAS ECUESTRES SEGÚN LA POSTURA DEL CABALLO... Y SU FINAL.

 

Siempre ha existido cierta curiosidad (y entre ellas, yo) por saber el significado, con el que se basan los escultores para posicionar las patas de los caballos en las estatuas ecuestres de personajes importantes de la historia universal. 

A lo largo de todo el mundo, cada caballo posee una posición diferente, cuya postura en las patas cuentan un significado histórico y es que cada postura indica la forma en que murio el personaje.

Y entre buscar y  buscar la verdad del asunto y el significado de cada pata de esos caballos, me he topado con varias contradicciones, donde algunos escritos dicen  A y B, pero en otros artículos dicen B y A…  No sé si esto se deba dependiendo del país, lo que sé es que no he podido encontrar la similitud con la de mi nación.

Interpretación de las estatuas ecuestres según la postura del caballo.

Uno de los tantos (y más repetidos), significados encontrados:

1 - Cuando un caballo se encuentra con una de sus patas frontales levantadas: La persona murió de forma natural durante su mandato y/o poseía un cargo importante.

2 – Si el caballo tiene ambas patas delanteras en el aire: La persona murió en combate a causas de sus heridas.

3 – Si por el contrario tiene las cuatro patas en el suelo: la persona murió de causas naturales

4  Si tiene dos patas sobre un pedestal: La persona murió fusilada. 

Pues bien, sacando mis conclusiones y valiéndome de las fotos de los monumentos ecuestres de los próceres y  haciendo un pequeño juego de:

¿CIERTO O FALSO?

1.- Según la imagen ecuestre de Antonio José de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho.  Monumento con una pata en el aire, lo que sugiere (según el significado), que el prócer venezolano murió por causas naturales.

FALSO: El Gran Mariscal falleció asesinado de camino a encontrarse con su familia en Quito. Tenía 35 años.   

2.- Según La imagen ecuestre del Libertador Simón Bolívar, con las dos patas frontales en el aire, según dicho significado, insinúa que el libertador falleció en batalla.

FALSO: Simón Bolívar murió a los 47 años de causas naturales (Tuberculosis). 

Y así, ya exhausta de buscar y encontrar demasiadas inconsistencias, les comente a dos amigos escultores quienes me explicaron  (coincidiendo los dos), que eso es una tradición europea y ya es algo obsoleto. Así como hay varios monumentos que se contradicen, en otros casos coinciden, por lo tanto no debería ser tomada como regla general con respecto a estas estatuas ecuestres.

El rey Wenceslao montando un caballo muerto al revés

Uno de ellos acoto: -“Eso se uso en el siglo 18, ahorita ya no, ahora todos los autores buscamos la estética de la obra”… -

¿Qué tal??


Grísseld LecunaG/Bavaresco


Fuente:

El significado de las estatuas ecuestres en Guatemala

La nube de Oort.: La posición de los caballos en los monumentos ecuestres. Mito o realidad. (fadelcla.blogspot.com)

¿Qué significa la posición de las patas en los monumentos ecuestres? | Tiempo

¿Por qué las posiciones de las estatuas ecuestres? - Curiosida (elgranporque.com)