sábado, 22 de julio de 2023

UNA INTERESANTE HISTORIA SOBRE EL JABON LAS LLAVES. SUS INICIOS Y SUS CREADORES

 

En mis revisiones sobre las personas que yacen en el cementerio de los protestantes, vi muchos apellidos que se repetían constantemente, casi que familias enteras: kolster, Baasch, Römer, Heemsen, Frey, Stürup, Meir, Capriles, McCarty, Brandt, Christiansen, Alvins, Prahl, Coll, Ephraim, Gramcko, Hellyer, Kerdell, Maduro, Müller, Ponce, Reinhard, Simon, Stüdemann, Van Baalen, Behrens, entre otros; y me puse a investigar sobre algunos de estos apellidos y una de las cosas que encontré fue un aviso de prensa de muchos años atrás que decía:


Aviso de prensa Jabón Castilla, fabricado en Puerto Cabello por Frey & Co., 1910. “Jabón Castilla es el mejor” marca “LAS LLAVES” de Frey y Compañía.

Y me atrapó, seguí buscando por el internet, así como en el libro de Miguel Elías Dao y algunas voces que el tiempo han ido borrando pero sus historias siguen soplando entre las brisas de mi puerto marino; de esta forma encontré la historia de cómo se creó el jabón Castilla de la marca las Llaves, elaborado 100 % en Puerto Cabello y de las familias quienes la crearon (Frey, Heemsen, Capriles), me pareció muy buena historia y quise compartirla con Ustedes, y  pues, así comienza:


Mathias Frey Straut, nacido en Bärenbach, Alemania, un dia decidió venir a Venezuela pues ya le habían contado lo maravilloso de esta tierra. Asi fue como entre los años 1878 – 1879,  ya tenia su negocio de jabones y velas marca La Estrella y como le iba tan bien quiso agrandar su fabrica. Ya para el año de 1880, viaja a Alemania y compra la maquinaria necesaria para la fabricación más sofisticada de un nuevo jabón que llevaría por nombre Jabón Castilla.

Su hijo Johannes (Juan) Frey Breuer y su sobrino Peter (Pedro) Frey Heemsen, deciden entrar al negocio y lo hacen junto a su tío Matías Heemsen Frey.

Es allí que comienzan las exportaciones hacia el Caribe y la expanden con la fabricación de Manteca, utilizando la copra como materia prima. Dado el éxito de los negocios, se constituye en 1884 la firma J. Frey & Cía., donde su principal accionista era Franz Lothar Vollbracht Schilein, y su gerente era Pedro Frey Heemsen; comprando así varias haciendas en Puerto Cabello como son Cumboto, Santa Ana y la Piragüita, entre otras, donde tenían el aserradero para fabricar las cajas de madera que requería la fabrica.

Franz Lothar Vollbracht

Tiempo después, le compran a los señores Víctor Jolly y Carlos Maugras “La Jabonería” que quedaba próxima al puente Morillo en Valencia donde hoy se levanta el edificio Los Cospes, allí fabricaban velas esteáricas y jabones con aceite de coco, además de manteca de cerdo como materia prima desde 1856 e instalan en la Calle Colombia otra fábrica de Jabón Castilla que era controlada por Henrique Heemsen Frey y Juan Frey Breuer.

En el año 1926 sucede algo no muy bueno, se quema la fábrica de Puerto Cabello y tras la muerte de Juan Frey, es sustituido en los negocios por sus hijos Lothar y Hans Frey.


Adicionalmente la empresa se expande al entrar como socio del negocio en Puerto Cabello a Don Alfredo Capriles Marchena, y con Henrique Heemsen Frey  construyen la célebre fábrica de jabón en La Alcantarilla.

Con el acontecimiento de la Segunda Guerra Mundial el negocio decrece notablemente, y es cuando entran como socios el Grupo Phelps y Don Ángel Cervini, quienes junto a Don Alfredo Capriles y Henrique Heemsen dinamizan la fabrica y le cambian la denominación, llamándose ahora Las Llaves, S.A.

Con el tiempo las empresas de Jabón Las Llaves pasarían al control del Grupo Mavesa y sucesivamente a ser controladas por el Grupo Polar.

Don Alfredo Capriles fallecería el 12 de octubre de 1956, sus restos reposan en el Cementerio de La Paz (de los alemanes o de los Protestantes), de Puerto Cabello al igual que los restos de Mathias Frey, Pedro (Petter) Frey, Mathias Heemsen Frey y los de Lothar Vollbracht.

Grísseld LecunaG/Bavaresco


Fuente:

“Puerto Cabello. Huellas de los primeros pasos”. Miguel Elías Dao. Impreso en Venezuela por Impresos Italgrafica, s.a.

“Los Alemanes en Puerto Cabello y San Esteban”. Lucrecia Möller y Adolfo Aristiguieta Gramcko. 1996. Fundación Ramón Días Sánchez

“San Esteban Camino a la Cumbre”. Asdrúbal González. 2008

Voces de vientos porteños

Memorabilia Porteña (Facebook)



viernes, 19 de mayo de 2023

ME LO CONTO EL TÍO MONCHY

 

Hoy llegó a mis manos nuevamente el libro “Cuentos y Poemas” del escritor porteño Ramón Páez Hernández, Tío Monchy. Lo había prestado y casualmente hoy me lo entregaron.

Tio Monchy y su Carlotica

Al revisar de nuevo sus páginas recordé algunas anécdotas que me contó de su puerto adorado y en el cual plasma  maravillosamente en su libro.

Una de sus tantas anécdotas y que me parece muy curiosa y chistosa ya que la conocía pero pensé que era una mentirilla de pueblo, un chisme mas (ahora tengo mis dudas al respecto)… y, ¿por qué digo chisme?, pues les contaré: 

El Tío cuenta que el Teatro Municipal tenía una estupenda acústica alimentada por unos gigantescos tanques de agua sobre los cuales fue levantada la edificación. Allí se presentaban con frecuencia compañías de ópera y de zarzuelas, de arte dramático, teatro costumbrista y de humor, de mucho arraigo entonces.

El escribe que: “La gente de otras generaciones recordaba con especial fruición la vez que en su escenario danzó la eximia bailarina Ana Pavlova, al comienzo de una gira que la llevaría a distintas ciudades del país”. Esta gira dio pie a la leyenda de que ella tuvo un amorío con el general Juan Vicente Gómez, fruto del cual dio vida nada más y nada menos al hombre que la historia conocería con el nombre de José Stalin.

En otro capítulo, el Tío Monchy hace mención de sus paseos vespertinos por Rancho Grande: “…en caminatas sin prisa con amigos y compañeros de trabajo, recorriendo la vieja y única vía existente para entonces, y engullir las ricas y deliciosas empanadas y manducas de Atalia Esperanza, o de la señora Cruz, o un poco más lejos, donde la locuaz y a veces regañona Petra Montesinos. Parar un rato en el bar Oasis y conversar de todo con el infalible Mano e’ Goyo, y de paso también escuchar las ocurrencias y chistes picantes de Gregorio Marval”.

Les cuento que, cuando estaba elaborando un artículo de los cines del puerto, el Tío Monchy me hizo algunos comentarios al respecto, ya que había prestado el libro y no recordaba muy bien algunas de sus notas escritas (él me lo envió desde Miami, autografiado).



En su libro cuenta la historia de cómo su padre llegó a invertir en el Cine Libertador, previo contrato de arrendamiento con opción a compra celebrado con el Viejo Montero, su propietario. Poco tiempo antes se había fundado por Alfredo Lameh el primer Cine Rialto de la ciudad, porque con el advenimiento del cine sonoro, en la población porteña se había desatado una verdadera fiebre por el séptimo arte, y la ciudad apenas contaba con el Cine Salom, de las hermanas Llamozas, pues el Teatro Municipal se aferraba a continuar funcionando como un recinto principalmente dedicado al teatro, con muy esporádicas funciones de cine.

Don Ramón Páez padre; trato de quitarle la mala fama por este encontrarse en la esquina de la calle Urdaneta con Juncal en todo el centro de la Alcantarilla, una zona enclavada en la estribación oeste de la ciudad, arropada por innumerables bares y prostíbulos que lo circundaban por sus cuatro costados. Casi frente al cine estaba el bar Jalisco. Al lado del bar estaba el famoso cabaret Luces de Buenos Aires del señor Martin Guedez.

Con respecto al cine él cuenta que el film seleccionado para la regia reinauguración fue “Puerta Cerrada” cuya protagonista era Libertad Lamarque. Corría el año de 1939.

Y así como estas, existen varias historias y anécdotas del tío encerradas en estas 171 páginas, y que para finalizar con broche de platino, termina con hermosos poemas y prosas de su inspiración.

Gracias tío por esos momentos que me hiciste recordar (aunque no los viví), a ese puerto marino que tanto amas y añoras.

Cuentos y Poemas, un libro con sabor a Puerto.

 

Grísseld LecunaG/Bavaresco

Fuente:

Cuentos y Poemas de Ramón Páez H. Ediciones Biebel, Buenos Aires, Argentina. 2017

 


domingo, 14 de mayo de 2023

POR QUÉ SE CELEBRA EL DÍA DE LA MADRE EL SEGUNDO DOMINGO DE MAYO?

 

Este feriado se remonta a la antigüedad, donde las civilizaciones griegas y romanas celebraban cultos a sus diosas por sus símbolos de fertilidad y maternidad, específicamente a Rea, la madre de Zeus, Hades y Poseidón. Tiempo después, en el siglo XVII, en Inglaterra, se celebraba el Domingo de las Madres, que consistía en una misa en la que los niños les daban regalos a sus madres. 


En contraste con lo anterior, la festividad que ahora conocemos se origina en 1865, en el contexto de las marchas que se realizaron a favor de las víctimas de la Guerra de Secesión. En ese periodo, dos activistas predecesoras de las sufragistas Julia Ward Howe y Anna María Reves Jarvis (30 de septiembre de 1832, Culpeper, Virginia — 9 de mayo de 1905, Filadelfia, Pensilvania), empezaron a convocar reuniones en las cuales las madres podían compartir sus opiniones sobre diversos temas de actualidad. Posteriormente, cuando esta última fallece en 1905, su hija Anna Marie Jarvis (1 de mayo de 1864, Webster (Virginia Occidental) — 24 de noviembre de 1948, West Chester, Pensilvania), decide continuar con esta tradición cada segundo domingo de mayo, por lo que lo llama Día de la Madre, en donde los hijos pudiesen homenajear a sus madres.


Fue ella quien en honor a su mamá, inició una lucha, enviando cartas a todos los gobernadores del país. Finalmente, su esfuerzo dio resultado.

En 1914, el entonces presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, firmó un proyecto de ley para reconocer el Día de la Madre de Jarvis como fiesta nacional. Esta decisión también se trasladó a varios países de América Latina como ocurre en Venezuela, Colombia o Ecuador. En cambio, en algunos países de Europa celebran el Día de la Madre el primer domingo de mayo como sucede en España y Portugal. 


Hacia 1920, Anna  se percató de la comercialización generalizada de la idea de su madre y manifestó su desacuerdo con las motivaciones que fueron dándose para la conmemoración. Esto la hizo luchar en contra de este proceso que consideraba ilegítimo, hasta el punto de que en alguna ocasión fue arrestada por perturbar la paz debido a sus manifestaciones ruidosas. 


Ella y su hermana Ellsinore, usaron su herencia y los recursos de que disponían, para hacer campaña en contra de las celebraciones comerciales del día de la madre. Esta vez, sin embargo, su lucha no tuvo éxito.

Sea como fuere, el significado no cambia ya que se quiere reconocer a todas las mamás el amor y el compromiso que tienen con sus hijos.

 

Grisseld LecunaG/Bavaresco

Fuente:

Día de la Madre, por qué se celebra el segundo domingo de mayo | nnda-nnlt | MUNDO | GESTIÓN (gestion.pe)

Día de las Madres: origen, significado y por qué se celebra el segundo domingo de mayo (eluniversal.com)

ᐅ ¿Por qué el Día de la Madre se conmemora cada segundo domingo de mayo en el Perú y cuál es su significado? | 14 de mayo | feliz día mamá | atmp | Respuestas | La República (larepublica.pe)

Heroínas: Anna Maria Reves Jarvis y Anna Marie Jarvis, madre e hija, fundadoras del Día de la Madre en los Estados Unidos, (heroinas.net)

viernes, 12 de mayo de 2023

EINSTEIN, SU VIDA MÁS ALLA DEL GENIO

 

Se ha escuchado, leído y hablado sobre el físico y padre de la Teoría de la Relatividad, Albert Einstein… pero muy poco sabemos de su vida personal, hay controversias en cuanto a su entorno familiar y científico; que si fue un mal padre, otros alegan que fue un excelente padre, y la mayoría aseveran sobre los estudios realizados, que él no fue el que descubrió su tan conocida teoría, en fin.

Mileva Maric y Albert Einstein

Esto me llamó la atención y me puse a investigar la verdad o al menos lo que dicen los documentos y escritos en libros y entrevistas. En realidad no quedé muy clara, ahora tengo más interrogantes que antes, es por ello que dejaré que el lector saque sus propias conclusiones.

Como se sabe, Mileva Maric, fue una experta y diplomada en física y matemática; estudió con Einstein en el mismo Instituto Politécnico Federal de Zurich, allí es donde se conocieron.

Tuvieron un romance y queda embarazada, pero ella debe volver a casa de sus padres en Serbia de donde es oriunda. Allí nacería su primera hija en 1902 llamada Lieserl. Einstein no le contó a nadie sobre su hija, de hecho, el equipo de Einstein Papers Project solo se enteró de que la niña existió en 1986, cuando se descubrió parte de su correspondencia con Mileva.

Mileva, Albert y su segundo hijo Hans Albert

Einstein sabía de la dificultad que representaba en su sociedad tener un “hijo ilegítimo” y más para alguien que buscaba convertirse en un respetado funcionario público. “No quisiera tener que renunciar a ella”, escribió.

Una vez que Einstein se aseguró un trabajo estable en Berna, Mileva regresa y se casan en 1903. Al parece el físico y su hija no se llegaron a conocer. Mileva tuvo que dejarla con sus parientes en Serbia.

Con respecto a esto, se ha generado especulaciones tales como que pudo ser dada en adopción o que haya fallecido, ya que después de dos años se pierde en la historia, fue todo un misterio hasta que se consiguen documentos donde constaba que Lieserl había muerto de escarlatina. 

Mileva y sus dos hijos Eduard y Hans Albert

En 1904, nacería su segundo hijo Hans Albert, estudió Ingeniería Civil en la Escuela Politécnica Federal de Zurich.  En una carta de 1924, su padre no ocultaba su orgullo por los resultados de sus exámenes, que lo ubicaron primero: "Mi Albert se ha convertido en un hombre capaz e íntegro". Hans Albert se consagró por mérito propio. 

Se graduó en 1926 y en 1936 obtuvo el titulo de doctor en Ciencias Técnicas. Su tesis doctoral es el trabajo definitivo sobre el transporte de sedimentos aceptado por ingenieros y científicos de todo el mundo, señaló una breve biografía de la Universidad de California.

En 1933, ante la amenaza del ascenso del nazismo en Alemania, el científico fue presionado para abandonar el país y embarcarse hacia Estados Unidos.

Albert, su hijo Hans Albert y su nieto Bernhard Caeser

Recordó Hans Albert en una entrevista: “Cuando mi madre estaba ocupada en la casa, mi padre dejaba de lado su trabajo y nos cuidaba durante horas, mientras nos balanceábamos sobre sus rodillas. Recuerdo que nos contaba historias y a menudo tocaba el violín en un esfuerzo por mantenernos callados. Hans Albert se convirtió en profesor en UC Berkeley, enseñando ingeniería hidráulica. 

En 1910, nacería su tercer hijo, Eduard cuando la familia vivia en Zurich. Durante sus estudios para convertirse en medico, Eduard desarrollo esquizofrenia y fue institucionalizado.   

Einstein y Mileva se divorcian en 1914, él tenía un romance con Elsa, su prima hermana. Mileva se llevó a los niños y regresó a Zúrich desde Berlín, donde se habían mudado ese mismo año. Enseguida Albert y Elsa se casan. Comentaban que a las hijas de la prima “si las trató como hijas. Fue un mal padre para sus hijos y pésimo esposo”.

Albert y su hijo Hans Albert

Si bien Mileva se encargó de su cuidado en el hogar, Eduard tuvo que pasar temporadas en un centro psiquiátrico, especialmente cuando los síntomas empeoraban y, en particular, cuando ella se enfermó de gravedad. Se trataba de una enfermedad bacteriana que para la época se consideraba grave, especialmente en niños pequeños.

Tras su muerte, en 1948, se nombró un guardián legal (que Einstein pagaba) para que hiciera las gestiones correspondientes cuando era necesaria su internación. Pasó el resto de su vida en Burghölzli, Hospital Psiquiátrico de la Universidad de Zúrich.

Einstein junto su prima y segunda esposa Elsa Eisntein

Las cartas y los documentos del físico se han convertido en una fuente valiosísima para adentrarnos en su lado humano, para verlo con otra luz, una diferente a la del genio científico.

 La Teoría de la relatividad,

¿De Albert o de Mileva?

Hay una oscura nube en la vida de Einstein, y es nunca haber mencionado que el desarrollo de la Teoría de la Relatividad fue en realidad compartido en trabajo y tiempo con su esposa Mileva Maric. Ella, de común acuerdo con Albert, decidió renunciar al reconocimiento del premio Nobel. Hay suficiente documentación que así lo atestigua.


Luego del divorcio, Einstein no tuvo ninguna producción académica relevante, desaparecio de la ciencia, ¿Acaso Mileva tuvo que ver en su producción científica?, ¿Acaso es ella la verdadera "genio" y la historia ha sido injusta con ella relegándola al ostracismo perpetuo?


Grísseld LecunaG/Bavaresco


Fuente:

(4) Quora

Abel Gregorio Videla Barcala

Carlos Montes Silva

Albert Einstein: ¿quiénes fueron sus hijos y qué pasó con ellos? - LA NACION

mileva marić - Búsqueda (bing.com)

Mileva Marić - Wikipedia, la enciclopedia libre

lunes, 17 de abril de 2023

CONVERSANDO CON TERESA, MI CUENTO

Hace un mes realicé un taller titulado "Taller de redacción para Historiadores y Cronistas", el cual tuvo una duración de dos días y cuyo trabajo final era realizar una historia donde el principal protagonista fuera un personaje conocido (podría ser desde un prócer, artista, familia) que uno admirara y poder realizar un cuento que constara de mínimo 500 palabras y máximo 1.000 palabras.

Al mío lo titulé "Conversando con Teresa", a continuación mi cuento:

 

CONVERSANDO CON TERESA

Grísseld Lecuna Bavaresco

 

En mis sueños de escritora quise volar al pasado para encontrarme con algún personaje de antaño.

Hoy me encuentro de frente con Teresa, una mujer muy avanzada para su tiempo; cuya vida no fue precisamente feliz; aunque muy valorada como artista, pero que, en lo personal, la sociedad venezolana le dio la espalda. Pero dejemos que sea ella quien nos aclare y comente algo de su vida, esa vida personal que no le gusta contar, pues prefiere hablar de sus triunfos.

—Señora Teresa, ¿me permite tutearla?

Ella me lanza una sutil sonrisa y asienta con la cabeza.

— ¿Me podrías decir cuál es tu nombre?, ¿Dónde y cuándo naciste?

—Yo, María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García, nací en la bella ciudad de Caracas un 22 de diciembre del año 1853 y gran admiradora de Bolívar, hombre heroico cuya alma en el cielo mora.

—Ya que lo nombras, ¿tienes algún parentesco con Él?

—En realidad no con él; mi madre, Doña Clorinda García de Sena y Rodríguez del Toro, pertenece a la familia de María Teresa del Toro y Alaiza, esposa de Simón Bolívar.

—Ah ¡qué bien! También escuché por ahí que tu padre era muy famoso, más ahora que antes, pero muy pocos lo asocian contigo a pesar de sus apellidos.

—Cierto, mi padre, don Manuel Antonio Carreño, es hermano de Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, además de músico como yo, fue escritor, autor del libro Urbanidad de Carreño.

Y con una mirada presuntuosa continúa:

—Ya notarás que fui criada en un ambiente de riqueza cultural.

—Sí, lo había intuido hace mucho tiempo. Teresa, todos sabemos de tus viajes, tus giras y nos llenan de júbilo, estamos orgullosísimos… Pero yo quisiera conversar contigo de otra cosa, si me lo permites.

— Espero sea algo que pueda contar.

—Tranquila que estoy segura que se puede, no es nada imperturbable para esta época… Pero antes quisiera preguntarte: ¿es cierto que diste un concierto en Puerto Cabello?

—Sí, por el año de 1885, estuve en una tournée por Caracas, Valencia, Villa de Cura, Maracaibo, Ciudad Bolívar y en Puerto Cabello, en el Club Unión, así se llama, pero los porteños le dicen Club Alemán (Gut Heil), hermoso sitio frente al mar.

—¡Okey! Ahora hablemos de tu vida sentimental… Hablemos de hombres… ¿Te parece?

—No me gusta hablar de eso, pero creo que saben más de mis giras que de mis amores, sería bueno que conocieran un poco de esa faceta…. Está bien, pregúntame.

—Teresa, ¿te casaste muy joven, cierto?

—Sí, a los diecinueve años, en Londres, en 1873, con Emil Sauret, violinista, muy hábil, era todo lo que yo no era: irresponsable y débil de carácter. El 23 de marzo del siguiente año nació mi bella Emilita, y cinco meses después fallece mi padre en París; tenía sentimientos encontrados, pero debía seguir trabajando. Sauret, persona muy machista y egocéntrica, me abandonó junto a mi Emilita, dejándonos en una grave situación económica. 

Yo necesitaba trabajar y no podía cumplir con una gira de conciertos viajando con la pequeña, pues mis padres habían muerto, mi marido me había abandonado, entonces; a quien recurriría sino a mi amiga alemana, la señora Bishoff, quien lamentablemente me chantajeó, pues después de un tiempo me comunicó que aceptaba seguir cuidándome a la pequeña si se la dejaba en adopción. Estuve en una disyuntiva, fue tremendamente horrible mi situación, pero no tuve de otra que aceptar la propuesta. Fue muy duro para mí, pues la gira resultó un fracaso, mis tres años de matrimonio, la lejanía de mi Emilita, la pérdida de mi segundo hijo, todo se fue a la borda.

—¡Lo siento…!

—¡Bueno!, pero ya pasó. Al poco tiempo, me conseguí al que yo pensé era el ideal. En 1876 viajó a Boston presentándome como cantante y conozco al barítono italiano Giovanni Tagliapietra, y en ese mismo año nos casamos. Tuve a mi Lulú (1878), Teresita (1882) y Giovanni (1885), a quienes dediqué buena parte de mi vida y cuya crianza alterné con mis giras y conciertos por Estados Unidos y Canadá. ¡Ah!, debo comentarte que al tiempo recuperé a mi Emilita.

—¡Qué bueno!, me alegra tanto, Teresa.

—Y no sabes, que cuando regresé a mi tierra ¡imagínate!, divorciada y vuelta a casar, eso fue un escándalo tremendo en Caracas. Sin embargo, el recibimiento fue extraordinario. Al tiempo, en 1889, me separo de Giovanni y viajo con mis hijos a Alemania. No sé si era mi carácter o mi estilo de vida, pero no nos entendíamos, aunque he de decirte que Giovanni era una verdadera «mala ficha».

—¡Ay! Teresita no pegas una… ¿No tuviste más amoríos?

—¡Claro!, y no fueron amoríos, me casé… Mi tercer esposo fue el gran pianista Eugéne D’Albert, me casé en 1891. Tuve dos hijas; Hertha y Eugenia. Cuatro años después, me divorcié.

—Wow! ¿Nunca encontraste al amor de tu vida?

—Sí, mi último esposo, quien fue mi cuñado Arturo Tagliapietra, me casé en 1896. Arturo sí era un hombre fino y educado, nos entendimos muy bien y así lo hicimos por todo el resto de mi vida… Como te habrás dado cuenta, tuve una vida emocional muy inestable… Pero, el intenso trabajo como concertista y mis numerosas giras, ocasionaron mi quebrantado estado de salud.

—¡Qué triste!, pero qué bueno, porque al fin conseguiste al amor de tu vida… Teresa, entonces falleces en Nueva York el 12 de junio de 1917 y tus cenizas fueron traídas a Venezuela en 1938, y desde 1977 recibes el honor de reposar en el Panteón Nacional.

—Así es, mi estimada amiga, así es. Estoy agradecida.

—Bueno, Teresita, gracias por haberme concedido esta entrevista y saber un poquito más de tu vida.

—Agradecida, yo, y ya sabes, cuando quieras, te cuento sobre mis giras, tournée y demás…

—Gracias, Teresa, gracias, súper agradecida por haberme obsequiado tu hermoso tiempo… ¡Y no me llames!, ¡yo te llamaré!


El comentario del profesor Mario Morenza






Grísseld LecunaG/Bavaresco

viernes, 31 de marzo de 2023

EXISTIO UN CEMENTERIO DE LOS ALEMANES EN GUATAPARO

En días pasados me enteré y gracias a mi amigo Larrys Agudo quien además, me envió algunas notas y documentación, donde se afirmaba que en Valencia había existido un Cementerio Alemán ubicado en la hacienda “La Fundación” en el Valle de Guataparo.

En el libro Historia de Venezuela siglo XIX (1984), de la Profesora Luisa Galindez, donde comenta en el capítulo 19 que, el Señor Fernando Glöckler, hacendado alemán y dueño de dicha hacienda, había dirigido una carta con fecha 5 de junio de 1873 al presidente del Estado Carabobo, donde le solicitaba permiso para crear anexo a su hacienda un cementerio, para dar sepultura a los alemanes luteranos que murieran en su territorio, debido a que por diferencias religiosas no podían hacerlo en el camposanto valenciano de exclusividad para los católicos.


Existe otro libro titulado ‘’Cementerios en Venezuela: los camposantos de los extranjeros del siglo XIX y los antiguos cementerios en Caracas y el Litoral’’ de Hans Dieter Elschnig donde se relata también la historia de esta necrópolis, y comenta que por casualidad hacia los años treinta fueron encontradas unas cruces de hierro fundido y una lápida en los terrenos que desde el año 1919 pertenecieron a la compañía inglesa Lancashire de la familia de los Lores Vestey, y eran administrados como un hato de reproducción y cría de ganado por su compañía.

En 1936 se hallan accidentalmente los restos de tumbas que apenas fueron recuperadas, medio enterradas entre tierra y vegetación, cruces con nombres de los difuntos:

.- L. Glokler (Ludwig Glöckler), quien fallece en 1872, y fue el dueño original de la hacienda, y padre de Fernando.

.- Guillermo Heyden: Nació el 2 de Julio de 1821- Murió el 22 de Octubre de 1873

.- Luis Schultz: nace el 17 noviembre y fallece el 9 de marzo de1874

.- Guillermina Sofía Dorotea Drees: Nació el 29 de Enero de 1855 -Muere el 6 de Marzo de 1892

 - Sinforosa Schultz. Nace 1873 y fallece en 1874

.- M.A. Römer hijo (Miguel Alejandro), quien nace el 3 de Febrero de 1861 y murió el 4 de Octubre de 1886, esta fue la única tumba hallada, que en vez de una cruz tenía una piedra; esto me recuerda a una tradición judía que envés de colocarle flores, le colocan una piedra. Sobre este personaje cuenta la historia, que su padre fue Miguel Alejandro Römer Wyss, el primer Römer que vino a Puerto Cabello, con su esposa María Teresa van Baalen, en 1849.

Miguel Alejandro Römer van Baalen, enterrado en Guataparo fue su primer hijo, se enfermó en temprana edad de tuberculosis, por lo cual buscó, para poder sobrevivir, un sitio en lo alto de los cerros arriba del valle Guataparo.

Miguel Alejandro Römer Wyss y Louis Ferdinand Glöckler eran amigos, por lo cual se pudo arreglar, que el joven consiguiera su choza en la montaña, donde murió a los 25 años de edad.

Tumba de Miguel Alejandro Römer van Baalen

El primero en establecerse en el valle de Guataparo con sus haciendas, "La Fundación" y "El Carrizal", fue el comerciante de Puerto Cabello, Ludwig Johann Ferdinand Glöckler (conocido como Luis Glockler). Existe un cuadro del pintor alemán Anton Göring, quien visitó a Venezuela en 1867 -1869, de la casona de la hacienda, en todo su esplendor. Glöckler, nacido de Frankfurt vino a Venezuela en aproximadamente 1830, se empeñó en el comercio de la compañía Rühs, luego fue socio de la firma Becker, Ruete & Cía, y compró casa en San Esteban, que aún hoy algunos recuerdan como "Glöckler-haus", luego vendida al Sr. Jakob Sievers y hoy de la familia Römer. Fue nombrado vicecónsul de Suecia, pero regresó a Alemania en 1850, como cónsul venezolano en Hamburgo y promovió de allí la emigración de una notable cantidad de alemanes, mayormente campesinos, a Venezuela.

Una parte de los que respondieron a este llamado fueron reclutados para la hacienda de Glöckler, establecieron su asentamiento, del cual todavía se encuentran unos restos en el Hato Royal de Guataparo. Ludwig Glöckler, por el otro lado, regresó mas tarde a su hacienda en Venezuela, donde falleció en 1872. Fue protestante, igual que los colonos, siendo alemanes del Norte, y como tales no encontraban mora en cementerios católicos, cuando fallecieron. Por esta razón, el hijo de Ludwig Glöckler, Fernando, se dirigió a las autoridades en Valencia, en 1873, ya muerto su papa, para conseguir permiso para poder enterrarlo a él y los agricultores alemanes en su propia hacienda, según el texto del Expediente que fue enviado al Ciudadano General Presidente del Estado. El permiso fue concedido en resolución del Ejecutivo de Valencia, el 10 de Julio 1873.


De inmediato se estableció el nuevo cementerio, al cual se llega del caserío, por una alameda de unos mangos que todavía hoy bordean lo que era esta vía. Hacía fines del siglo 19, desaparecieron los colonos; se había muerto el hijo Fernando y demás familiares por fiebre amarilla, sobreviviendo solamente su hermana Emma Mariane Glóckler, quién se casó con August Ferdinand Schierenberg de Valencia, y, para continuar la genealogía: Un hijo de ellos, Heinrich Ferdinand August Schierenberg se casó con Clara Behrens de Puerto Cabello, y la hija de ellos es Betsy Schierenberg de Roiter, quién contó esta historia.

 

Grísseld LecunaG/Bavaresco

 

Fuente:

Historia de Venezuela siglo XIX (1984). Luisa Galindez. Capítulo 19

 https://www.rememori.com/necrologicas/noticias-fallecidos/porque-se-ponen-piedras-sobre-las-tumbas-judias/

Cementerios en Venezuela: los camposantos de los extranjeros del siglo XIX y los antiguos cementerios en Caracas y el Litoral. Hans Dieter Elschnig

Cementerio Aleman (guataparo.com)