En mis momentos de impotencia y desespero, cierro los ojos y
trato de encontrar una muy asertiva solución, hurgando en otros campos para así
poder encontrar algo que alegre mi vida y la de mi pueblo valiente.
En estos últimos años, lo que ha
pasado en mi país me ha dejado pensando en cómo los venezolanos vamos a
arreglar en santa paz este gran país. Estuve recordando la clase de Formación
social, moral y cívica (hoy día creo tiene otro nombre), donde se nos enseñaba,
muy brevemente sobre ciudadanía y los tipos de democracia, recuerdo que eran varios,
ahorita se me viene a la mente la representativa, en donde tú mismo te paras y
vas a las urnas a votar para definir tus gobernantes; bueno creo que todavía
existe, un poco cambiada por no decir trampeada.

Ahí está la fuerza y principios para poner los pies sobre la tierra y sacudirnos el arribismo, el consumismo desenfrenado, el materialismo que va siempre primero que la salud mental, y el rechazo al otro que percibo como tan distinto y ajeno a mí… ¡Ahí esta!, ya me fui por otro lado, no soy muy ducha en la materia, mejor continúo en lo mío, ¿cómo era? ¡Ahh sí!, una democracia participativa…

Y mientras se compone, con la mano de Dios y la ayuda de todos, este mi agonizante País, debemos recordar siempre, que hay que defender la idea de que la familia es la base fundamental en la construcción de un país que mejora, y que protegerla es el primer deber de todo gobierno, si ellos no lo hacen, estamos nosotros para ser una fuerza poderosa.
Pronto esos lazos
que hoy se desatan, volverán a unirse con nudos fuertes, volviendo a ser el país
que todo habitante de la tierra alguna vez quiso haber nacido.
Grisseld LecunaGarcia/Bavaresco
Grisseld LecunaGarcia/Bavaresco
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